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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>Carta abierta: catarsis por la campa&#241;a, silencio por la proscripci&#243;n</title>
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		<dc:date>2011-07-27T06:50:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Cecilia Feijo&#243;</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject>FIT - Frente de Izquierda y de los Trabajadores | Argentina Elecciones 2011</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;La &#250;ltima asamblea de Carta Abierta ha sido uno de los acontecimientos m&#225;s comentados de los &#250;ltimos d&#237;as. All&#237; Horacio Gonz&#225;lez dijo que el FPV no hab&#237;a propuesto ni una sola idea...&lt;/p&gt;

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_2088 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L456xH313/Carta_Abierta-d5b24.jpg?1692671543' width='456' height='313' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &#250;ltima asamblea de Carta Abierta ha sido uno de los acontecimientos m&#225;s comentados de los &#250;ltimos d&#237;as. All&#237; Horacio Gonz&#225;lez dijo que el FPV no hab&#237;a propuesto ni una sola idea, quedando a merced de &#8220;una direcci&#243;n pol&#237;tica que no est&#225; en condiciones de balbucear absolutamente nada, no ha dicho nada, ni ha balbuceado&#8221;. Ricardo Forster habl&#243; &#8220;campa&#241;a de cuarta, pobre, pero pobre en el peor de los sentidos [&#8230;] pobre en el sentido de lo berreta&#8221;. Sin embargo, detr&#225;s de estas cr&#237;ticas al desarrollo de la campa&#241;a K, no hubo ninguna voz que se atreviese a explicar las profundas causas que hicieron que la agenda de Filmus-Tomada no se diferenciase sustancialmente de la de Dur&#225;n Barba y Mauricio Macri; que explicase el por qu&#233; de la competencia de ambos candidatos para militarizar la zona sur de la ciudad o la an&#225;loga reivindicaci&#243;n de la represi&#243;n a los docentes de Santa Cruz. Tampoco se dijo nada, de la relaci&#243;n de Tomada con Pedraza, el asesino de Mariano Ferreyra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la asamblea se escucharon cr&#237;ticas a 6,7,8, pero ninguno mencion&#243; que luego de la Ley de Medios Audiovisuales, que fue presentada como un iniciativa &#8220;democratizadora&#8221;, hoy los medios supuestamente p&#250;blicos se han transformado en una corporaci&#243;n m&#225;s pero de la propaganda gubernamental, emulando a las corporaciones privadas respecto a la oposici&#243;n patronal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco se habl&#243; del primer intento desde 1983 a esta parte de proscribir legalmente a la izquierda con la Reforma Electoral, sancionada por el PJ y la UCR, que exige al Frente de Izquierda que obtenga 400 mil votos el 14 de agosto para poder presentarse a las elecciones presidenciales y de diputados y senadores nacionales. Una supuesta &#8220;elecci&#243;n&#8221; donde no se vota ning&#250;n cargo p&#250;blico y su principal consecuencia es el intento de proscripci&#243;n de los partidos nuevos y la izquierda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy el silencio sobre este intento proscriptivo es un aval a la sanci&#243;n legal de un r&#233;gimen plutocr&#225;tico. Macri argument&#243; en su momento, para bajarse de su candidatura presidencial, que no estaba dispuesto a gastar los 100 millones de pesos que necesitaba para costear la campa&#241;a, sin contar los millones en publicidad oficial del gobierno de la Ciudad. El kirchnerismo, solo de presupuesto de publicidad oficial tuvo en estos meses 512 millones de pesos, sin contar la publicidad de &#8220;F&#250;tbol para Todos&#8221;. Gobierno y opositores patronales reciben millones en &#8220;aportes&#8221; de la burgues&#237;a local y las multinacionales imperialistas, una verdadera inversi&#243;n en favores que redit&#250;a con creces. Solo de aportes privados legales, el Ministerio del Interior estableci&#243; 70 millones de pesos entre f&#243;rmula presidencial, senadores y diputados. Una &#237;nfima porci&#243;n de los gastos reales, aportes en &#8220;especias&#8221; incluidos. Cuando Cristina sostiene a los cuatro vientos que quiere que los empresarios se enriquezcan lo &#250;nico que est&#225; haciendo es reconocer a quienes aportaron los medios para que llegue al sill&#243;n de Rivadavia. A todo esto se suma el aparato de punteros que se extiende a nivel nacional, donde la utilizaci&#243;n de los recursos estatales es la base para el clientelismo pol&#237;tico, con su m&#225;xima expresi&#243;n en los Barones de Conurbano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la asamblea de Carta Abierta se sucedieron las apelaciones a la memoria hist&#243;rica, a la tradici&#243;n de lo popular, a la necesidad de ampliar el espacio de lo democr&#225;tico, y muchos etc&#233;teras. Sin embargo, sobre la reforma electoral que pretende instaurar un r&#233;gimen a&#250;n m&#225;s antidemocr&#225;tico en la Argentina, mutis por el foro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Queda poco menos de un mes para que se termine de demostrar que a diferencia de lo que postulan algunos de sus miembros, y a pesar de la catarsis post-electoral, Carta Abierta no cuenta en sus filas con ning&#250;n intelectual cr&#237;tico, sino m&#225;s bien con defensores acr&#237;ticos de la l&#237;nea oficialista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IPS Karl Marx | 21 julio, 2011 | &lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;a href=&#034;http://www.ips.org.ar/&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ips.org.ar/&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La intelectualidad de izquierda europea en la caldera del imperialismo</title>
		<link>https://estrategiainternacional.org/La-intelectualidad-de-izquierda-europea-en-la-caldera-del-imperialismo</link>
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		<dc:date>2011-04-07T16:55:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Cecilia Feijo&#243;</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#233;mica</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject>La Primavera &#193;rabe</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;La emergencia de las masas en la regi&#243;n est&#225; generando una respuesta contrarrevolucionaria a su altura de las burgues&#237;as semicoloniales gobernantes y el imperialismo. El cataclismo repercute en Europa inquietando y dividiendo a la intelectualidad socialista, anticapitalista y de izquierda.&lt;/p&gt;

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1726 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L440xH290/la-intelectualidad-de-izquierda-europea1-2e164.jpg?1692655717' width='440' height='290' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Si el desgaste contin&#250;a y no se puede salvar a los civiles solamente desde el aire, &#191;nos vamos simplemente a apartar cuando un despliegue de tropas sobre el terreno podr&#237;a ser decisivo?&#8230; En el mejor de los casos de que se requirieran fuerzas de estabilizaci&#243;n sobre el terreno en una Libia posterior al conflicto, &#191;qu&#233; soldados conformar&#237;an esas fuerzas?&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;George Robertson en la C&#225;mara de los Lores, 1 de abril de 2011 (Diputado laborista y ex secretario general de la OTAN)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una nueva etapa en los procesos revolucionarios del &#8220;mundo &#225;rabe&#8221; se ha abierto. Un primer momento se cristaliz&#243; en los triunfos de las movilizaciones en T&#250;nez y Egipto. All&#237;, a&#250;n con la resistencia inicial de las potencias imperialistas, el Ej&#233;rcito y las &#233;lites gobernantes se vieron obligados a retroceder y conceder a las masas la salida del poder de Al&#237; y Mubarack. Se establecieron gobiernos de transici&#243;n encabezados por sectores del acien r&#233;gime. Vulgarmente la prensa mundial denomin&#243; a estos procesos &#8220;revoluciones pac&#237;ficas&#8221;, aunque las masas recibieron una cuota importante de violencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gadafi se neg&#243; a seguir el camino de Al&#237; y Mubarack, y con ello abri&#243; una segunda etapa. De las &#8220;revoluciones pac&#237;ficas&#8221; se pas&#243; a la guerra civil entre el r&#233;gimen y el bando rebelde, y de &#233;sta a la guerra imperialista. La emergencia de las masas en la regi&#243;n est&#225; generando una respuesta contrarrevolucionaria a su altura de las burgues&#237;as semicoloniales gobernantes y el imperialismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cataclismo repercute en Europa inquietando y dividiendo a la intelectualidad socialista, anticapitalista y de izquierda. En los inicios del proceso Toni Negri so&#241;aba con el poder constituyente y Badiou con el &#8220;comunismo&#8221;. Ahora, se habla de la guerra imperialista. Francia e Inglaterra la quieren hacer un &#8220;asunto&#8221; europeo, Estados Unidos un asunto &#8220;humanitario&#8221;, los bandidos cooperan y se pelean. Ya planean ocupar territorialmente Libia para &#8220;negociar&#8221; o &#8220;combatir&#8221; a Gadafi y ser parte de un gobierno de transici&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los intelectuales de izquierda estaban consternados, pocas voces se alzaron contra el pisoteo de Libia. El fil&#243;sofo de derecha Henrry-Levy estuvo hiperactivo junto a Sarkozy, llam&#243; a occidente a &#8220;ayudar&#8221; a terminar con el &#8220;Ner&#243;n Libio&#8221;, a los d&#237;as el &#8220;anti-imperialista&#8221; Gilbert Achcar habl&#243; de Brest-Litovsk y cit&#243; a Lenin para justificar la necesidad de &#8220;un compromiso&#8221; entre el gobierno &#8220;rebelde&#8221; libio y las potencias globales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El &#8220;acontecimiento&#8221; Tahir y los bandidos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un inicio el fil&#243;sofo mao-autonomista Alain Badiou predic&#243; el &#8220;&lt;a href=&#034;http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/chispa-incendia-llanura-alain-badiou_0_438556165.html&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;acontecimiento&lt;/a&gt;&#8221;. Sentenciaba sobre el febrero egipcio: &#8220;El acontecimiento es la brusca creaci&#243;n, no de una nueva realidad, sino de un sinn&#250;mero de posibilidades. Ninguna de ellas es la repetici&#243;n de lo ya conocido (&#8230;) Salido pr&#225;cticamente de la nada, el levantamiento popular resuena por todos lados y crea para todo el mundo posibilidades desconocidas&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero, un &#8220;sinn&#250;mero de posibilidades&#8221;; despu&#233;s, &#8220;no ven&#237;a de ning&#250;n lugar&#8221;. El &#8220;acontecimiento&#8221; mostraba su radical ahistoricidad. Se podr&#237;a haber producido en cualquier lugar o en ninguna parte, da lo mismo. Pero se produjo en Egipto, y all&#237; el movimiento se mantuvo dentro de ciertas posibilidades. Esas posibilidades estaban ligadas a los sujetos del enfrentamiento y a los intereses puestos en juego, pero el &#8220;acontecimiento&#8221; se traga a los sujetos e invisibiliza a la clase obrera egipcia que se destac&#243; en el levantamiento. La clase trabajadora de Egipto venia de un lugar, desde 2006 hab&#237;a enfrentado en huelgas, tomas de f&#225;brica y movilizaciones al r&#233;gimen. Carec&#237;a de organizaciones comunes y de partidos revolucionarios, pero su intervenci&#243;n fue suficiente para mostrar su peligrosidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A&#250;n m&#225;s ins&#243;lita fue la idea del fil&#243;sofo franc&#233;s de que el &#8220;&#233;v&#232;nement&#8221; Tahir era la forma acompasada de existencia del &#8220;comunismo&#8221;: &#8220;'Comunismo&#180; quiere decir aqu&#237;: creaci&#243;n en com&#250;n del destino colectivo&#8221;. Estas palabras fueron escritas el 18 de febrero, el 25 ca&#237;a Mubarack. Las jornadas revolucionarias lograron derrocar al dictador pero no pudieron terminar de liquidar al r&#233;gimen pol&#237;tico ni al Ej&#233;rcito que le da sustento. Una nueva etapa se abri&#243; en Egipto en el cual los trabajadores y una fracci&#243;n de la juventud luchan contra el &#8220;mubarackismo sin Mubarack&#8221;. Pero esta irrupci&#243;n de las masas, aun con l&#237;mites e ilusiones, desestabiliz&#243; el tablero regional. As&#237; se abri&#243; la posibilidad de la guerra civil en Libia y de la conjura de los imperialistas para contener y crear, mediante la guerra, un nuevo orden regional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De pronto para Badiou, saliendo de la &#8220;nada&#8221;, la chispa del &#8220;comunismo en movimiento&#8221; fue desbaratada por &lt;a href=&#034;http://www.liberation.fr/monde/01012328104-un-monde-de-bandits-dialogue-philosophique&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;los bandidos&lt;/a&gt;: &#8220;Gente armada ha tomado la direcci&#243;n del acontecimiento. Ya no son m&#225;s vastas unidades que dicen la verdad, sino peque&#241;os grupos que se montan en 4x4&#8221;. Rechazando la intervenci&#243;n de los &#8220;bandidos civilizados&#8221; contra los &#8220;peque&#241;os bandidos locales&#8221; de Libia, pone en un mismo saco a las potencias imperialistas, a Gadafi y a la oposici&#243;n &#8220;rebelde&#8221; que busc&#243; la intervenci&#243;n. El te&#243;rico de la sorpresa qued&#243; sorprendido por la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Guerras justas e injustas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Libia Gadafi resisti&#243; con m&#233;todos contrarrevolucionarios las manifestaciones de sectores populares opositores. El bando rebelde, controlado por advenedizos del r&#233;gimen de Gadafi, no hizo nada para ganar la guerra civil. No pose&#237;a arsenal ni recursos militares estrat&#233;gicos y sobre todo no tom&#243; ninguna medida progresiva que le permitiera ganar a las masas libias o a sectores que se encontraban bajo control del dictador. Tom&#243; las ciudades petroleras claves pero dej&#243; el poder de las multinacionales intacto, igual que Gadafi. El ej&#233;rcito Libio no se dividi&#243; y los milicianos voluntarios de la oposici&#243;n no pudieron resistir su fuerza militar. En esta situaci&#243;n se comenz&#243; a orquestar la intervenci&#243;n imperialista bajo el hip&#243;crita argumento de &#8220;defender la vida de los civiles&#8221; de los ataques del &#8220;Ner&#243;n&#8221; Libio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; comenz&#243; la tr&#225;gica comedia de enredos entre las potencias imperialistas. Pocas voces se elevaron contra la operaci&#243;n militar. Szvetan &lt;a href=&#034;http://www.liberation.fr/monde/01012326919-il-n-existe-pas-de-guerre-juste&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;Todorov&lt;/a&gt; fue uno de los que primero, en medio de una oleada de chovinismo &#8220;humanitario&#8221;, denunci&#243; la intervenci&#243;n imperialista en Libia. Dijo &lt;strong&gt;&#8220;No existen guerras justas&#8221;&lt;/strong&gt; y rechaz&#243; el argumento legalista de que la intervenci&#243;n, a diferencia de la guerra en Irak, era amparada por la resoluci&#243;n 1973 de la ONU. No era un &#8220;nuevo principio&#8221; para proteger la poblaci&#243;n civil e indicaba: &#8220;no est&#225; claro en qu&#233; se diferencia del derecho de injerencia que Occidente se ha atribuido desde hace a&#241;os&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Decia: &#8220;No hay guerra limpia o guerra justa, s&#243;lo la guerra inevitable, como la Segunda Guerra Mundial, llevada a cabo por los aliados, pero este no es el caso hoy en d&#237;a (&#8230;) Las matanzas perpetradas en nombre de la democracia no son m&#225;s dulces que los causadas en nombre de la fidelidad a Dios o Al&#225;, a un l&#237;der o a un partido: el uno y el otro conducen a los mismos desastres de la guerra&#8221;. Desnudando el argumento humanitario mostraba algunos de los errores del pacifista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rechazar la intervenci&#243;n imperialista en Libia en nombre de la paz es un m&#233;rito para un europeo, pero para las naciones oprimidas por el imperialismo su argumento desarma cualquier tipo justeza en la guerra como medio de defensa. Hay guerras justas e injustas, como dec&#237;a Lenin, y esto depende no de la &#8220;ideolog&#237;a&#8221; que recubre el enfrentamiento sino del car&#225;cter de los estados en conflicto. Trotsky dec&#237;a respecto al conflicto et&#237;ope- italiano en 1935: &#8220;Sin embargo, queremos subrayar que no se trata de una lucha contra el fascismo sino contra el imperialismo. Existiendo una guerra de por medio, para no-sotros, no se trata de determinar qui&#233;n es &#8220;mejor&#8221;, si el Negus o Mussolini, por el contrario, &lt;strong&gt;es un problema de las relaciones entre las clases y de la lucha por la independencia de una naci&#243;n subdesarrollada fren-te al imperialismo&lt;/strong&gt;&#8221;. Es en nombre de este principio que nosotros consideramos injusta la intervenci&#243;n imperialista en Libia y llamamos a luchar contra ella por todos los medios, a la vez que reconocemos el derecho de la naci&#243;n oprimida de enfrentar, mediante la guerra, este avasallamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El mercader del &#8220;anti-imperialismo&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La posici&#243;n &lt;a href=&#034;http://www.rebelion.org/noticia.php&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;Gilbert Achcar&lt;/a&gt; gener&#243; un verdadero revuelo. El socialista franco-libanes sali&#243; a rechazar abiertamente toda interpretaci&#243;n &#8220;infantil&#8221; de lo que deber&#237;a ser una &#8220;postura de izquierda&#8221; frente a la intervenci&#243;n imperialista. Se apoyaba en una cita de Lenin para justificar su unidad con los rebeldes libios que ped&#237;an la intervenci&#243;n de occidente. Seg&#250;n Lenin: &#8220;Uno debe aprender a &lt;strong&gt;distinguir&lt;/strong&gt; entre un hombre que ha entregado su dinero y sus armas a los bandidos &lt;strong&gt;con el fin de disminuir el mal que puedan hacer y para facilitar su captura y su ejecuci&#243;n&lt;/strong&gt;, y un hombre que da su dinero y sus armas a los bandidos &lt;strong&gt;para repartirse el bot&#237;n con ellos&lt;/strong&gt;&#8221;. Para Achcar se impon&#237;a un &#8220;compromiso&#8221; necesario con los bandidos imperialistas para &#8220;disminuir el mal&#8221;. Suger&#237;a, ins&#243;litamente adem&#225;s, que mediante este compromiso, impuesto por las circunstancias, los &#8220;rebeldes&#8221; libios ten&#237;an el &#8220;fin&#8221; de la facilitar &#8220;la captura&#8221; y &#8220;ejecuci&#243;n&#8221; de los imperialistas, y no &#8220;el reparto del bot&#237;n&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero redujo el apoyo a la &#8220;Odisea al amanecer&#8221; a una cuesti&#243;n de matem&#225;tica mortuoria: &#8220;Lo decisivo es la comparaci&#243;n entre el coste humano de esta intervenci&#243;n y el coste que habr&#237;a supuesto si no se hubiera llevado a cabo&#8221;. Con calculadora en mano concluy&#243; que el &#8220;costo&#8221; era menor si interven&#237;an los imperialistas. A partir de aqu&#237; todos sus argumentos se presentaron seg&#250;n el modo condicional: &#8220;si la ONU no hubiese&#8221; intervenido, &#8220;si Gadafi hubiese&#8221; entrado en Bengasi y &#8220;hubiese&#8221; cometido un genocidio, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esgrimi&#243; un argumento a&#250;n m&#225;s mentiroso: la intervenci&#243;n imperialista respondi&#243; a la presi&#243;n ejercida por &#8220;la opini&#243;n p&#250;blica&#8221;. No solo la opini&#243;n p&#250;blica &#225;rabe y de los opositores libios sino tambi&#233;n de los ciudadanos europeos, porque &#8220;si se hubiese&#8221; producido la matanza de Gadafi: &#8220;los gobiernos occidentales no s&#243;lo habr&#237;an provocado la ira de sus ciudadanos, sino que habr&#237;an puesto en peligro por completo su capacidad de invocar pretextos humanitarios para nuevas guerras imperialistas como la de los Balcanes o la de Iraq&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las potencias imperialistas, forzadas por la &#8220;opini&#243;n p&#250;blica&#8221; ciudadana, desencadenaron una intervenci&#243;n militar &#8220;justa&#8221; y en defensa de verdaderos intereses &#8220;humanitarios&#8221; para de este modo poder continuar utilizando esas mismas causas como pretextos para &#8220;otras&#8221; guerras injustas. As&#237; surge el nudo que ata al &#8220;anti-imperialista&#8221; Achcar con los imperialistas Sarkozy, Cameron y Obama; y a los bolcheviques con el Consejo de Transici&#243;n de Bengasi. Un argumento que su amigo Alex Callinicos calific&#243; de &#8220;nauseabundo&#8221;. En una charla que dio recientemente en Barcelona reafirm&#243; sus posiciones, a pesar de toda la evidencia que indican que la CNT rebelde concede &#8220;&lt;strong&gt;para repartirse el bot&#237;n con ellos&lt;/strong&gt;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ni cocinarse ni resignarse&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para &lt;a href=&#034;http://www.socialistworker.co.uk/art.php&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;Alex Callinicos&lt;/a&gt; la clave de la guerra imperialista en Libia son los distintos intereses geopol&#237;ticos. La &#8220;zona de exclusi&#243;n a&#233;rea&#8221; es el primer paso a una guerra de ocupaci&#243;n sobre el norte de &#193;frica. Desde el &#225;ngulo de una posici&#243;n anticapitalista Callinicos concluye: &#8220;La triste realidad es que las masacres son una caracter&#237;stica cr&#243;nica del capitalismo&#8221; pero sentencia, con un poco de resignaci&#243;n, &#8220;La izquierda revolucionaria tiene, por desgracia, poca fuerza para detenerlos&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El papel que viene jugando la clase obrera europea contra los gobiernos de las potencias que intervienen en Libia, desde Wisconsin, pasando por Londres hasta Par&#237;s, est&#225; preanunciando la posibilidad de una radicalizaci&#243;n de la lucha de clases. Oleadas de movilizaciones y huelgas obreras -estudiantiles en Grecia, Espa&#241;a, Portugal con un pico en el oto&#241;o franc&#233;s, pero tambi&#233;n fortalecimiento de la derecha y claras tendencias del imperialismo europeo a recuperar su &#8220;patio trasero&#8221; colonial. En esta situaci&#243;n nada impide suponer que las causas internas, la lucha contra la crisis y los planes de ajustes, puedan confluir en movilizaciones callejeras contra la guerra. Las movilizaciones de 2003 contra la guerra en Irak son un antecedente, y de repetirse hoy se dar&#237;an en una situaci&#243;n mucho m&#225;s explosiva. La cuesti&#243;n es entonces ni conciliar con el imperialismo ni resignarse sino luchar contra los gobiernos imperialistas que impulsan la guerra contra una naci&#243;n oprimida y atacan a sus propios trabajadores y estudiantes, para imponerles a ambos el sostenimiento de un sistema capitalista en crisis.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title> La revoluci&#243;n de los esclavos y la independencia de Hait&#237;</title>
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		<dc:date>2010-01-28T23:07:20Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Cecilia Feijo&#243;</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Historia</dc:subject>
		<dc:subject>Haiti: Solidaridad Internacional Obrera y Popular</dc:subject>
		<dc:subject>Hait&#237;</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;El terremoto que azot&#243; Puerto Pr&#237;ncipe ha puesto al desnudo las diferencias de clase y raciales de Hait&#237; entre trabajadores y el pueblo pobre, sectores medios y la burgues&#237;a nativa. La historia de esta peque&#241;a naci&#243;n ha nacido del intento tenaz de resolver de manera revolucionaria parte de estos antagonismos de clase y de raza.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://estrategiainternacional.org/Haiti" rel="tag"&gt;Hait&#237;&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El terremoto que azot&#243; Puerto Pr&#237;ncipe ha puesto al desnudo las diferencias de clase y raciales de Hait&#237; entre trabajadores y el pueblo pobre, sectores medios y la burgues&#237;a nativa. La historia de esta peque&#241;a naci&#243;n ha nacido del intento tenaz de resolver de manera revolucionaria parte de estos antagonismos de clase y de raza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando en 1776 Thomas Jefferson redact&#243; el borrador de Declaraci&#243;n de Independencia de Norteam&#233;rica responsabiliz&#243; al Rey de Inglaterra de llevar adelante &#8220;una guerra contra la humanidad&#8221; al arrancar de su tierra a hombres para ser comprados y vendidos. Estos p&#225;rrafos fueron r&#225;pidamente borrados y la nueva naci&#243;n libre, la primera en independizarse en Am&#233;rica, inclu&#237;a en su seno a medio mill&#243;n de esclavos. En este sentido la revoluci&#243;n norteamericana fue una revoluci&#243;n incompleta. Unos a&#241;os m&#225;s tarde, a inicios del siguiente siglo, un grupo de hombres negros, generales de un ej&#233;rcito de ex esclavos, se reunir&#237;a para redactar la segunda Declaraci&#243;n de Independencia del continente, la de Hait&#237;. Su l&#237;der, un ex esclavo analfabeto, Jean Jaques Deassalines, hab&#237;a derrotado al ej&#233;rcito de Napole&#243;n, quien intentaba restaurar la esclavitud en las colonias francesas. Su t&#225;ctica hab&#237;a sido la de tierra arrasada. Para enfrentar la superioridad mar&#237;tima de su enemigo, cada ciudad perdida fue quemada, con sus ricas mansiones y suministros, antes de la retirada. El acta de la independencia declaraba &#8220;morir antes que vivir bajo su dominaci&#243;n&#8221;. Boisrond-Tonnerre, su redactor, exclam&#243; al finalizarla: &#8220;Para avanzar en redactar el acta de independencia, nosotros hemos necesitado por pergamino la piel de un hombre blanco, su cr&#225;neo para escribirlo, su sangre por tinta y una bayoneta por pluma&#8221; . La colonia de Saint Domingue se transform&#243; en Hait&#237; dando paso a la primera revoluci&#243;n social integral de Am&#233;rica. La revoluci&#243;n social y la guerra de independencia llevada adelante por este ej&#233;rcito de trabajadores esclavos pueden ser interpretadas mediante lo que Marx llam&#243; la revoluci&#243;n permanente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Libertad, fraternidad y propiedad&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1791 un ex esclavo originario de Jamaica y trabajador en las grandes haciendas del norte de la isla, llamado Baukman, liderar&#237;a la conspiraci&#243;n de esclavos m&#225;s importante de la isla. La lucha entre blancos y mulatos se hab&#237;a desencadenado en 1789 con el inicio de la revoluci&#243;n en la metr&#243;poli francesa. Las noticias de la convocatoria a los Estados Generales hab&#237;an llevado a los grandes propietarios blancos a enviar una diputaci&#243;n a la capital, impulsados por el deseo de mayor autonom&#237;a pol&#237;tica y de cierta libertad comercial que les estaba prohibida por el monopolio colonial. Pero junto con los grandes blancos hab&#237;an levantado sus exigencias los peque&#241;os blancos deseosos de ingresar a la administraci&#243;n colonial e incluso de transformarse en grandes propietarios. Fue sin embargo la demanda de derechos pol&#237;ticos de los mulatos la que entrelaz&#243; el problema colonial con el problema racial. Ni blancos ni mulatos levantaron la necesidad de liberar a los esclavos, pues entre ambas castas hab&#237;a grandes propietarios. Sin embargo, al solicitar derechos pol&#237;ticos para s&#237;, los mulatos estaban rompiendo el exclusivismo racial de los blancos, abriendo la perspectiva de la liberaci&#243;n de los esclavos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la metr&#243;poli la causa de los mulatos encontr&#243; simpatizantes entre los integrantes de La Sociedad de amigos de los negros, integrada por personalidades como Brissot, Mirabeau, Condorcet y el Abate Gregoire. Esta sociedad reclamaba la abolici&#243;n del comercio de esclavos depositando esperanzas en que la esclavitud como instituci&#243;n se ir&#237;a aboliendo gradualmente. Pero la causa de los mulatos encontr&#243; la resistencia de la burgues&#237;a comercial de Burdeos y Marsella, los grandes propietarios absentistas y los colonos. Los debates legislativos de la capital no avanzaron m&#225;s all&#225; de otorgar derechos pol&#237;ticos a los mulatos nacidos de padre y madre libres, claramente una &#237;nfima minor&#237;a. Pero incluso esta moderada disposici&#243;n fue resistida por la administraci&#243;n colonial y luego revocada por la propia Asamblea metropolitana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la isla la lucha entre los grandes blancos que amenazaban con la independencia, los peque&#241;os blancos que se autodenominaron patriotas y quer&#237;an el poder pol&#237;tico para s&#237; y los mulatos, se radicalizaba. En octubre de 1790 los mulatos protagonizaron una insurrecci&#243;n. Su l&#237;der Vincent Og&#233;, un mulato acaudalado, abogado e instruido, fue derrotado y con escarnio torturado y asesinado p&#250;blicamente. Los peque&#241;os blancos se abocaron a una matanza generalizada de mulatos. Pero la lucha entre &#8220;los de arriba&#8221;, blancos y mulatos, abri&#243; la irrupci&#243;n de los de &#8220;abajo&#8221;, los trabajadores esclavos de la isla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la noche del 14 de agosto de 1791, Boukman, el jefe de los esclavos, liderar&#237;a una asamblea en los bosques de Le Cap. En la asamblea se mezclaron ritos vud&#250; con demandas pol&#237;ticas de libertad para los esclavos. La rebeli&#243;n se extendi&#243; por todo el pa&#237;s. M&#225;s de 100 grandes haciendas azucareras del norte y m&#225;s de 1000 peque&#241;as haciendas cafeteras del sur fueron quemadas. El ej&#233;rcito formado por los esclavos agrup&#243; a 40 mil hombres. Una fracci&#243;n de los mulatos, reclamando venganza por los padecimientos sufridos un a&#241;o antes, se sum&#243; a los insurrectos. Formas arcaicas y modernas se entremezclaban en la insurrecci&#243;n. Un ej&#233;rcito organizado con sus jerarqu&#237;as y disciplinado, un programa revolucionario y una cuota de misticismo. El l&#237;der de esta rebeli&#243;n caer&#237;a frente a las tropas francesas convencido de que las balas no pod&#237;an atravesarlo, pero su ej&#233;rcito resistir&#237;a y se retirar&#237;a proponiendo una salida negociada al gobierno colonial. La propuesta ser&#237;a rechazada y la delegaci&#243;n negociadora de comandantes negros humillada, pero ya nada volver&#237;a a ser como antes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La capacidad de organizaci&#243;n que hab&#237;an demostrado los esclavos en su intento de rebeli&#243;n asombr&#243; a los pol&#237;ticos locales. &#191;C&#243;mo es que los esclavos, esos &#8220;seres inferiores&#8221;, pudieron adquirir el alto nivel de coordinaci&#243;n y disciplina para, en una noche, en distintas haciendas y ciudades, desencadenar el levantamiento? La respuesta a estos interrogantes se encuentra en la estructura econ&#243;mica de la gran hacienda esclavista que, como las grandes f&#225;bricas de la metr&#243;poli, concentraba a un gran n&#250;mero de trabajadores y le infund&#237;a la disciplina del trabajo. El trotskista antillano C.R.L. James dir&#237;a que la hacienda esclavista fue la mezcla m&#225;s fastuosa de elementos de civilizaci&#243;n y de barbarie, de elementos de progreso en la organizaci&#243;n del trabajo, en la divisi&#243;n de tareas, junto con la instituci&#243;n m&#225;s corrupta de la humanidad, la esclavitud. Los insurrectos fueron derrotados, pero la autoconfianza que los esclavos ganaron en su propia fuerza, en su capacidad de rebeli&#243;n, fue un punto de quiebre. Los esclavos de las grandes plantaciones-factor&#237;as del norte de la isla ser&#237;an la vanguardia de la revoluci&#243;n antiesclavista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La alianza revolucionaria entre esclavos y sans culottes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los lugartenientes del disciplinado ej&#233;rcito de esclavos liderado por Boukman fue Toussaint. Era esclavo, pero a diferencia de la mayor&#237;a de sus hermanos, quienes desempe&#241;aban sus funciones en las haciendas, durmiendo en barracas precarias, Toussaint hab&#237;a sido cochero. Esto le hab&#237;a permitido, como a muchos esclavos dom&#233;sticos, vivir en mejores condiciones y tener acceso a ciertos elementos de cultura. Sus amos le hab&#237;an ense&#241;ado a leer y escribir accediendo a los escritos de la ilustraci&#243;n que propagaban la idea de que los hombres &#233;ramos iguales por naturaleza. Dicen incluso que Toussaint hab&#237;a le&#237;do los escritos antiesclavistas del Abate Reynal, quien llamaba al nacimiento de un &#8220;vengador del Nuevo Mundo&#8221;. Derrotada la conspiraci&#243;n de agosto de 1791, Toussaint, junto a una fracci&#243;n del ej&#233;rcito derrotado, huir&#237;an hacia la parte Este de la isla bajo dominaci&#243;n colonial espa&#241;ola. All&#237; se incorporar&#237;an al ej&#233;rcito del Rey de Espa&#241;a, interesado en aprovechar las disputas de los franceses para jaquear su colonia m&#225;s rica. Mientras la Francia revolucionaria no otorgaba &#8220;libertad&#8221; y ciudadan&#237;a para sus esclavos, la Espa&#241;a mon&#225;rquica la promet&#237;a libertad a los esclavos que se unieran a su reino. S&#243;lo as&#237; se explica que Toussaint combatiera con la mon&#225;rquica Espa&#241;a contra la Francia revolucionaria. Pero pronto todo cambiar&#237;a. La radicalizaci&#243;n de la revoluci&#243;n en la metr&#243;poli llev&#243; a la ca&#237;da de los girondinos, y a los jacobinos al poder. Surg&#237;a la comuna de Par&#237;s que agrupaba al pueblo pobre, a los trabajadores, artesanos y a peque&#241;os comerciantes, los sans culottes, y esto cambiar&#237;a el curso de los acontecimientos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En agosto de 1792 llegar&#237;an a la isla los comisionados metropolitanos de la Asamblea Legislativa, Santhonax y Polverel. Ten&#237;an por misi&#243;n disciplinar a la colonia y otorgar derechos pol&#237;ticos a los &#8220;hombres libres de color&#8221;, es decir, a los mulatos y a los pocos esclavos liberados. Cuando los comisionados pisaron el suelo de la isla un nuevo cap&#237;tulo se abr&#237;a en el proceso de la revoluci&#243;n francesa: las masas tomaban el Palacio de las Tullerias, residencia de los reyes y s&#237;mbolo de la monarqu&#237;a. Este episodio fortalecer&#237;a a los sectores radicales de la revoluci&#243;n, forzando la proclamaci&#243;n de la rep&#250;blica y el ajusticiamiento del Rey. Los comisionados se vieron compelidos, como buenos jacobinos, a transformar la guerra civil entre blancos y mulatos en guerra social. Un a&#241;o despu&#233;s de su llegada emitir&#237;an una proclama seg&#250;n la cual &#8220;los hombres nacemos y devenimos iguales en nuestros derechos&#8221; y ante la resistencia realista de los grandes blancos se considerar&#237;a libres y ciudadanos de Francia a todos aquellos esclavos que combatieran junto a la rep&#250;blica. Esta proclama ser&#237;a refrendada y ampliada a todas las colonias francesas por la Convenci&#243;n Jacobina de 1794. Aunque Robespierre fuera renuente a ella, las masas de los sans coulottes festejaron durante todo el d&#237;a en las calles de Par&#237;s este nuevo salto que daba la revoluci&#243;n. Poco tiempo despu&#233;s Toussaint desertar&#237;a del ej&#233;rcito espa&#241;ol y pasar&#237;a junto con todo su regimiento al bando franc&#233;s republicano. Nac&#237;a as&#237; el jacobinismo negro, la rep&#250;blica radical era ahora la bandera del proletariado negro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La revoluci&#243;n permanente&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los trabajadores esclavos de Saint-Domingue no s&#243;lo habr&#237;an de conquistar su libertad, sino que se encontrar&#237;an a la cabeza del nuevo gobierno. Su l&#237;der indiscutido era Toussaint L'Ouverture, quien contaba con una enorme popularidad entre los trabajadores de las plantaciones y pronto se transformar&#237;a en el gobernador de la colonia. En 1797 un l&#237;der de las huelgas de las plantaciones nacionalizadas de la colonia francesa, Guadalupe, se dirig&#237;a as&#237; a los huelguistas: &#8220;&#191;No estamos cansados de ser pobres? Si son libres &#191;por qu&#233; trabajan en la tierra de los blancos? &#191;Por qu&#233; todo lo que produce su trabajo no les pertenece? Ustedes son trescientos contra uno. En Saint-Domingue cada uno hace lo que quiere, todos los que comandan son negros, los blancos han sido echados y los pocos que quedan sirven a los negros como ustedes sirven aqu&#237; a los blancos&#8221; . El enorme paso que hab&#237;a dado la revoluci&#243;n agitaba las aguas de las otras colonias del caribe y preocupaba a las potencias del continente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La disputa de la burgues&#237;a con la nobleza en la metr&#243;poli hab&#237;a abierto la irrupci&#243;n de las masas plebeyas en Francia, de los sans culottes, y de los trabajadores esclavos en las colonias. Para C. R. L James &#8220;los negros estaban cumpliendo su papel en la destrucci&#243;n del feudalismo europeo que hab&#237;a iniciado la Revoluci&#243;n Francesa, y las palabras &#8216;libertad' e &#8216;igualdad', los lemas revolucionarios, significaban m&#225;s para ellos que para cualquier franc&#233;s&#8221; . El jacobinismo representaba la forma plebeya de luchar contra los enemigos de la burgues&#237;a. Pero mientras en la metr&#243;poli la dominaci&#243;n jacobina llegaba a su fin y se inflig&#237;a una derrota a las masas de la comuna, el jacobinismo negro en la colonia se asentaba sobre una base m&#225;s firme y homog&#233;nea, medio mill&#243;n de proletarios de las plantaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la metr&#243;poli el 9 de termidor (27 de julio de 1794) iniciaba la reacci&#243;n dentro de la revoluci&#243;n. Napole&#243;n representaba el intento de la burgues&#237;a de restablecer el nuevo orden social conquistado. Pero, en la colonia, Toussaint persist&#237;a en su intento de afianzar la libertad conquistada para las masas en alianza con el nuevo gobierno metropolitano. Sin embargo, la derrota y el reflujo de las masas en la metr&#243;poli hab&#237;an debilitado el &#250;nico apoyo sincero de los ex esclavos, las masas plebeyas de Francia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Restablecida all&#237; la dominaci&#243;n de la burgues&#237;a, &#233;sta se propuso reconquistar sus dominios coloniales y restablecer la esclavitud.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para minar el poder y la influencia de L'Ouverture, el enviado de Napole&#243;n a la isla incit&#243; el odio racial de los mulatos contra los negros, quienes se encontraban en las principales posiciones del ej&#233;rcito y el gobierno. Estas disputas desencadenaron una guerra fraticida entre el jefe de los mulatos, Rigaud, y Toussaint. Luego de que &#233;ste &#250;ltimo venciera a los mulatos, la determinaci&#243;n de restablecer la esclavitud por parte de Napole&#243;n fue respaldada por un ej&#233;rcito de 60 mil hombres al mando del general Leclerc. En esta guerra de independencia, el ej&#233;rcito de los ex esclavos, inscribi&#243; en sus banderas Libertad o Muerte! Ser&#237;a la derrota del ej&#233;rcito m&#225;s poderoso de Europa a manos de estos tenaces trabajadores negros lo que llev&#243; a la Declaraci&#243;n de Independencia el 1&#176; de enero de 1804 y a la creaci&#243;n de Hait&#237;. Devastada por 12 a&#241;os de guerra, la nueva naci&#243;n sufri&#243; el aislamiento y el descr&#233;dito internacional, as&#237; como la venganza de las clases dominantes del mundo. Al igual que a los revolucionarios rusos en el siglo XX, a los revolucionarios haitianos el capitalismo naciente no perdon&#243; que los explotados no s&#243;lo lucharan por su libertad pol&#237;tica sino que se hicieran del poder para defenderla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La alianza revolucionaria de 1793-94 que hab&#237;a unido a los plebeyos blancos de la metr&#243;poli con los trabajadores mulatos y negros de la colonia hab&#237;a sido rota. Toussaint hab&#237;a sido la m&#225;xima expresi&#243;n de la misma en la isla. Hab&#237;a propugnado por la colaboraci&#243;n racial convencido de que s&#243;lo as&#237; podr&#237;a hacer avanzar a su pueblo, sacarlo del atraso al que hab&#237;a sido sometido por siglos de esclavitud. Dessalines fue el jefe de la independencia y el jefe de la guerra de clase y racial. Los &#8220;blancos&#8221; ya no eran aliados de los trabajadores negros sino sus enemigos. En su constituci&#243;n inscribi&#243; que los blancos no podr&#237;an ingresar a la isla en calidad de amos o propietarios y que tampoco pod&#237;an adquirir propiedad en la isla. Tambi&#233;n indic&#243; que desaparec&#237;a &#8220;toda distinci&#243;n de color&#8221; y que &#8220;los haitianos ser&#237;an conocidos en adelante por la denominaci&#243;n gen&#233;rica de negros&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los tejidos del odio racial hab&#237;an sido rotos por la din&#225;mica permanente de la revoluci&#243;n burguesa. Pero esta revoluci&#243;n no pod&#237;a m&#225;s que culminar en el triunfo de la burgues&#237;a, quien una vez derrotado su enemigo feudal estaba m&#225;s interesada en la ganancia que en la &#8220;libertad&#8221; y en los derechos &#8220;universales del hombre&#8221;. El odio racial entre blancos, mestizos y negros ser&#237;a nuevamente acicateado. Pero como dijo Marx, un hombre de color negro es un hombre de color negro, s&#243;lo bajo determinadas circunstancias es un esclavo. Es necesario cambiar de manera revolucionaria las circunstancias de la dominaci&#243;n imperialista y capitalista para que las diferencias raciales y de clase lleguen a su fin, y en esta lucha los trabajadores, de la raza y de la naci&#243;n que sean, son aliados imprescindibles, como lo demostr&#243; la revoluci&#243;n antiesclavista de Saint-Domingue.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Capitalismo y esclavitud&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de la revoluci&#243;n, desde el siglo XVII, millones de hombres y mujeres hab&#237;an sido arrancados de su &#193;frica natal y transportados al nuevo continente en las condiciones m&#225;s violentas y retrogradas que uno pudiera imaginar. Era el naciente capitalismo el que volv&#237;a a implantar la esclavitud. La necesidad de reinventar la esclavitud hab&#237;a estado signada por la escasez de mano de obra local, por la liquidaci&#243;n o resistencia de las poblaciones nativas, y por el enorme impulso que la revoluci&#243;n industrial estaba generando en la demanda de materia prima. Con el trabajo de los esclavos se abastec&#237;a de algod&#243;n a la naciente industria textil inglesa y de az&#250;car, es decir de energ&#237;as, a los obreros, para resistir sus largas jornadas de 14 &#243; 16 hs. de trabajo. El proletariado &#8220;libre&#8221; de las metr&#243;polis y el proletariado esclavo de las colonias quedar&#237;an de esta manera enlazados en el origen y desarrollo del capitalismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Saint-Domingue era la colonia antillana m&#225;s importante de Francia. En ella trabajaban en las plantaciones de az&#250;car, caf&#233; y cacao medio mill&#243;n de esclavos. Los franceses adeptos a las clasificaciones divid&#237;an a la poblaci&#243;n en distintas castas seg&#250;n a qu&#233; raza pertenecieran. Los negros esclavos formaban la m&#225;s numerosa, la otra casta de piel de importancia eran los mestizos, quienes se desempe&#241;aban como trabajadores, artesanos o eran grandes propietarios esclavistas. Luego estaban los blancos que se divid&#237;an entre los peque&#241;os blancos, colonos, capataces o artesanos, y los grandes blancos, los grandes hacendados esclavistas. Los negros esclavos no pose&#237;an ning&#250;n derecho social y pol&#237;tico, los mestizos estaban excluidos de derechos pol&#237;ticos aunque pod&#237;an ser propietarios, los grandes propietarios blancos constitu&#237;an la base de la dominaci&#243;n pol&#237;tica de la colonia bajo la monarqu&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;NOTAS&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1 - Bonnid, Jean Luc, &#8220;From Dessalines to Duvalier. Race, Coulour and nacional Independence in Haiti&#8221;, Annales, 1983, vol. 38, N&#176; 3, p. 658.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2 - Dubois, Laurent, &#8220;&#8216;Citoyens et amis!'. Esclavage, citoyennet&#233; et R&#233;publique dans les Antilles fran&#231;aises &#224; l&#180;&#233;poque r&#233;volutionnaire&#8221;, Annales. Historie, Sciences Sociales 2003/2, 58e ann&#233;e, p.299.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3 - James, C.R.L., Los jacobinos negros. Toussaint-Louverture y la revoluci&#243;n de Hait&#237;, FCE, Espa&#241;a, 2003, p. 190.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4 - Bajo esta definici&#243;n Marx interpretaba la din&#225;mica ascendente de la revoluci&#243;n burguesa cl&#225;sica, como la revoluci&#243;n inglesa o francesa. En estas revoluciones la lucha de la burgues&#237;a contra el feudalismo abr&#237;a un proceso de radicalizaci&#243;n pol&#237;tica que impulsaba a las fracciones m&#225;s decididas y radicales hacia adelante, hacia el poder pol&#237;tico. Marx sostuvo esta visi&#243;n de la revoluci&#243;n burguesa en sus escritos de los a&#241;os 1848- 52.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>A prop&#243;sito del libro La Revoluci&#243;n Rusa de Sheila Fitzpatrick</title>
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		<dc:date>2007-12-20T00:00:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Cecilia Feijo&#243;</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
		<dc:subject>Asia</dc:subject>
		<dc:subject>4 Teor&#237;a marxista</dc:subject>
		<dc:subject>Rusia</dc:subject>

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&lt;p&gt;Gran parte del campo intelectual occidental debati&#243; a lo largo del &#250;ltimo siglo en torno al &#225;ngulo desde el cual interpretar la Revoluci&#243;n Rusa y su herencia. La ca&#237;da de la Uni&#243;n de Rep&#250;blicas Socialistas Sovi&#233;ticas (URSS) en los a&#241;os '89-'91 y la aceleraci&#243;n del proceso de restauraci&#243;n capitalista por parte de sectores de la burocracia estatal &#8220;sovi&#233;tica&#8221; produjeron consecuencias &#8220;largamente esperadas&#8221; en el campo de las ideas conservadoras, y marcaron fuertemente las perspectivas del (&#8230;)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_3751 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;img src='https://estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L138xH365/cf-ac0a4.jpg?1692627590' width='138' height='365' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_592 spip_documents'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href='https://estrategiainternacional.org/IMG/pdf/09_fitapatrick.pdf' title='PDF - 247.2 kio' type=&#034;application/pdf&#034;&gt;&lt;img src='https://estrategiainternacional.org/local/cache-vignettes/L64xH64/pdf-b8aed.svg?1776695895' width='64' height='64' alt='' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;&lt;br&gt;
&lt;p&gt;Gran parte del campo intelectual occidental debati&#243; a lo largo del &#250;ltimo siglo en torno al &#225;ngulo desde el cual interpretar la Revoluci&#243;n Rusa y su herencia. La ca&#237;da de la Uni&#243;n de Rep&#250;blicas Socialistas Sovi&#233;ticas (URSS) en los a&#241;os '89-'91 y la aceleraci&#243;n del proceso de restauraci&#243;n capitalista por parte de sectores de la burocracia estatal &#8220;sovi&#233;tica&#8221; produjeron consecuencias &#8220;largamente esperadas&#8221; en el campo de las ideas conservadoras, y marcaron fuertemente las perspectivas del debate de estrategia revolucionaria y anticapitalista en el fin del siglo XX. En parte esto tuvo que ver con la forma en que triunf&#243; el proceso de restauraci&#243;n capitalista en los ex-Estados obreros&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En el dossier &#8220;Rusia: del stalinismo a la restauraci&#243;n&#8221; indic&#225;bamos que la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por un lado, las soluciones a las que arrib&#243; el pensamiento conservador estuvieron plagadas de conclusiones superficiales y apresuradas que daban por cerrado el &#8220;ciclo de las revoluciones&#8221;. Por otro lado, se estrech&#243; significativamente el horizonte de las ideas pol&#237;ticas de la izquierda intelectual. El efecto contagio sobre los c&#237;rculos marxistas acad&#233;micos fue s&#250;bito y termin&#243; acompa&#241;ando el proceso de supresi&#243;n de la revoluci&#243;n, supuesto generalizado a inicios del siglo XXI. En su reemplazo se llam&#243; al cambio social gradual e incluso gan&#243; peso la proclamaci&#243;n de una estrategia anticapitalista lo m&#225;s alejada posible de la idea y la perspectiva de la destrucci&#243;n radical del capitalismo. Muchas ut&#243;picas &#8220;reformas&#8221; (como la tasa Tobin o el presupuesto participativo de Porto Alegre), e incluso la extendida idea de &#8220;cambiar el mundo sin tomar el poder&#8221; propuesta por Holloway, fueron creadas para reemplazar a la &#8220;vieja&#8221; y &#8220;desde&#241;ada&#8221; revoluci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los m&#225;s conocidos ataques fue iniciado por las afirmaciones del historiador franc&#233;s Fran&#231;ois Furet, quien le dio valor prof&#233;tico a la coincidencia entre la ca&#237;da de la URSS y el bicentenario de la revoluci&#243;n francesa de 1789. Para Furet, tanto las ideas &#8220;jacobinas&#8221; como las &#8220;marxistas-leninistas&#8221; de luchar por una igualdad &#8220;real&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Afirmaba Furet que el marxismo-leninismo &#8220;se prestigia por la liberaci&#243;n del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, ideas &#8220;mesi&#225;nicas&#8221; de construir una sociedad distinta, terminaron finalmente denostadas. Vamos a ver en adelante c&#243;mo el an&#225;lisis que desarrolla Sheila Fitzpatrick sobre la Revoluci&#243;n Rusa comparte las ideas m&#225;s extendidas de esta corriente conservadora del liberalismo, visi&#243;n que se diferencia de aquella lectura liberal cr&#237;tica emprendida por Hannah Arendt en su ensayo Sobre la Revoluci&#243;n. En esta &#250;ltima autora &#8220;convive una idea de democracia pol&#237;tica como forma de autogobierno y de poder constituyente -desde la polis griega a los consejos obreros revolucionarios de 1917 en Rusia, 1919 en Italia o 1956 en Hungr&#237;a-, junto con la aceptaci&#243;n concreta del capitalismo y la idealizaci&#243;n de la democracia norteamericana, por la v&#237;a de remitirla a la revoluci&#243;n que le dio origen&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Claudia Cinatti, Emilio Albamonte, &#8220;Trotsky y la democracia sovi&#233;tica. M&#225;s (&#8230;)&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El imaginario com&#250;n sostenido por la corriente liberal-conservadora, por el contrario, ve en el r&#233;gimen de los soviets, durante sus primeros a&#241;os en el poder, no &#8220;formas de democracia pol&#237;tica&#8221;, sino las instituciones de la dictadura de una elite: el Partido Bolchevique. En cuanto al segundo aspecto, la idealizaci&#243;n de la democracia capitalista y en particular de la democracia norteamericana, es un elemento com&#250;n a ambas corrientes. En el caso de Fitzpatrick, afirmando que, excepto en la revoluci&#243;n norteamericana, las revoluciones en las cuales se imponen los sectores radicales terminan en terribles dictaduras totalitarias sobre la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recientemente publicado en castellano, el libro de la historiadora estadounidense data del a&#241;o 1979, y se ha enriquecido en su reedici&#243;n de 1994 en el idioma ingl&#233;s con el agregado de un &#250;ltimo cap&#237;tulo donde resalta su hip&#243;tesis inicial. &#201;sta gira en torno a dos problem&#225;ticas. La primera de ellas tiene que ver con la duraci&#243;n del proceso revolucionario, su inicio y su final. El n&#250;cleo temporal de la revoluci&#243;n es trazado por la autora desde febrero de 1917 hasta la votaci&#243;n de la constituci&#243;n stalinista y las grandes purgas de los a&#241;os 1937-38. Para otorgar coherencia interna a su hip&#243;tesis temporal la historiadora debe contrariar la historia misma y &#8220;demostrar&#8221; c&#243;mo dos procesos, uno ascendente y otro descendente, uno revolucionario y otro reaccionario, son agrupados bajo la misma categor&#237;a: revoluci&#243;n. As&#237;, la toma del poder en octubre de 1917 por parte del soviet de obreros, soldados y campesinos de Rusia apoyada por las masas de la ciudad y el campo, la proclamaci&#243;n de los derechos del pueblo trabajador, la guerra civil contra la resistencia de las antiguas clases dominantes, la fundaci&#243;n de la Tercera Internacional y los debates sobre la Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica (NEP), son agrupados junto con el ascenso y la lucha de la burocracia estatal contra el bolchevismo y las masas de obreros y campesinos pobres, el acuerdo con los campesinos nepistas para su enriquecimiento (saltando luego a su &#8220;aniquilaci&#243;n como clase&#8221; con la colectivizaci&#243;n forzosa), los campos de trabajo forzosos (conocidos como Gulags) y los asesinatos en masa del stalinismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Necesariamente su hip&#243;tesis debe terminar afirmando que lo segundo ya se encontraba en lo primero, que Stalin es heredero de Lenin y el bolchevismo. En fin, el viejo cuento, ya desdentado y percutido, de que el stalinismo es el bolchevismo o al menos su consecuencia l&#243;gica. De esta forma, el segundo eje en el cual Fitzpatrick centra su hip&#243;tesis temporal es el an&#225;lisis entre las similitudes de ambos procesos. As&#237;, la autora proclama que no le interesa tanto saber &#8220;si las distintas fases de la revoluci&#243;n se parecen&#8221;, sino el hecho de que &#8220;constituyan parte de un mismo proceso&#8221;. Para ello debe desentra&#241;ar todas aquellas afirmaciones que le permitan ubicar dentro de una misma categor&#237;a al proceso de reacci&#243;n y al de la revoluci&#243;n. Fen&#243;menos pol&#237;ticos basados en sectores sociales antag&#243;nicos que combatir&#225;n a lo largo de esos a&#241;os son simplemente borrados y subordinados al esquema temporal de la autora. Esta opci&#243;n, como veremos, tiene un claro objetivo conservador: impugnar el intento de autogobierno de los trabajadores y campesinos en Rusia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El libro est&#225; centrado en torno al intento de fundamentar esta &#8220;continuidad&#8221; entre bolchevismo y stalinismo. Las diversas fases hist&#243;ricas de esta lucha, con sus desplazamientos y giros bruscos, se pondr&#225;n en funci&#243;n de justificar esta idea de calendario revolucionario. Fitzpatrick debe reconocer el apoyo de masas al bolchevismo en 1917, su fuerza en las ciudades obreras de Rusia y la simpat&#237;a militante de los trabajadores y marineros. Sin embargo, identificar&#225; en la base social de obreros y marineros del bolchevismo el fundamento de su car&#225;cter &#8220;autoritario&#8221;. Su pensamiento se guiar&#225; seg&#250;n la idea de que el bolchevismo, en especial el &#8220;instinto de poder&#8221; de su jefe, Lenin, es la explicaci&#243;n &#250;ltima de los contornos que toma el stalinismo, su &#8220;continuidad&#8221; necesaria. Pero digamos que muchos son ya viejos argumentos, y que la historiograf&#237;a liberal, de la corriente denominada revisionista, no avanza un mil&#237;metro en aclararnos lo que realmente pas&#243;, sino que m&#225;s bien lo embrolla todo. Veamos c&#243;mo establece la relaci&#243;n entre sus argumentos y los procesos hist&#243;ricos y pol&#237;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Un cuerpo social enfermo&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Existe un instrumento anal&#237;tico com&#250;n a todas las corrientes de pensamiento a la hora de abordar las revoluciones que son &#8220;derrotadas&#8221; o que logran su &#8220;triunfo&#8221;: la analog&#237;a. As&#237;, la din&#225;mica de la Revoluci&#243;n Rusa, su calendario y fases internas, se ha mirado reiteradamente en el espejo de las revoluciones de 1789 y 1848. Marx y Engels, en su intervenci&#243;n en la revoluci&#243;n alemana de 1848, recurrieron ampliamente a este instrumento para denostar el derrotero de la burgues&#237;a alemana y el triste papel jugado por la peque&#241;o burgues&#237;a que hab&#237;a quedado lejos de sus instintos jacobinos del siglo anterior. A su vez, Trotsky utiliz&#243; relaciones de equivalencia entre las revoluciones en su ensayo Resultados y perspectivas para desentra&#241;ar el contenido obrero y socialista de la futura Revoluci&#243;n Rusa luego de la derrota del levantamiento de 1905. Este an&#225;lisis, que en un primer momento sirvi&#243; para aprehender la din&#225;mica de la futura revoluci&#243;n, ya en 1917 fue utilizado para analizar el curso de acci&#243;n que deb&#237;an emprender los soviets en el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;s tarde, tanto Trotsky como la generaci&#243;n de bolcheviques oposicionistas&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Las distintas posiciones de Trotsky en torno a esta pol&#233;mica pueden hallarse (&#8230;)&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, realizaron analog&#237;as entre las revoluciones para clarificar las diferencias existentes entre la contrarrevoluci&#243;n cl&#225;sica encarnada por las antiguas clases depuestas y el contenido social de la reacci&#243;n burocr&#225;tica sobre el partido bolchevique y los soviets. &lt;br class='autobr' /&gt;
El m&#233;todo de la analog&#237;a permiti&#243; as&#237; a los revolucionarios honestos diferenciar la reacci&#243;n (o contrarrevoluci&#243;n burocr&#225;tica) de la contrarrevoluci&#243;n cl&#225;sica, creando explicaciones sobre los fen&#243;menos de estabilizaci&#243;n y conservadurismo que emerg&#237;an contra la democracia sovi&#233;tica. El ascenso del proceso reaccionario no significaba que inmediatamente las relaciones sociales retrocedieran lo andado y que el poder econ&#243;mico y pol&#237;tico se desplazara nuevamente hacia las clases dominantes del antiguo r&#233;gimen. Trotsky pudo explicar as&#237; c&#243;mo el aumento del poder y la imposici&#243;n de la dominaci&#243;n de la burocracia stalinista se basaba en un equilibrio imposible de consolidar duraderamente entre las fuerzas que pugnaban hacia la restauraci&#243;n capitalista (internas y externas) y las fuerzas que defend&#237;an la permanencia de las relaciones sociales avanzadas de la revoluci&#243;n surgidas de la eliminaci&#243;n de la propiedad capitalista y los elementos de control estatal sobre la econom&#237;a. En este equilibrio entre fuerzas de clases enemigas se asent&#243; el bonapartismo burocr&#225;tico de los a&#241;os &#180;30. La contradicci&#243;n entre las bases sociales de la revoluci&#243;n y las de la burocracia &#8220;sovi&#233;tica&#8221;, sin embargo, no pod&#237;a ser eterna, y deb&#237;a resolverse entre uno u otro lado de la ecuaci&#243;n&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Claudia Cinatti, &#8220;Del stalinismo a la restauraci&#243;n capitalista en la ex (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para defender un an&#225;lisis opuesto a &#233;ste Fitzpatrick toma un concepto de revoluci&#243;n delineado por Crene Brinton&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Crane Brinton, soci&#243;logo norteamericano, ha incursionado en la comparaci&#243;n (&#8230;)&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este autor establece una analog&#237;a entre la revoluci&#243;n y los &#8220;ascensos febriles&#8221; de un cuerpo &#8220;enfermo&#8221;. Cada nueva infusi&#243;n de virus en el cuerpo genera una nueva alza febril, nuevas agitaciones del cuerpo &#8220;doliente&#8221; hasta que el mismo finalmente recupera la normalidad. Afirma, analizando comparativamente la revoluci&#243;n inglesa de 1648, la francesa de 1789 y la rusa de 1917: &#8220;Todas tienen una base social o de clase m&#225;s que territorial o nacionalista (&#8230;) todas empezaron esperanzadas y moderadamente, todas tienen su crisis en un reinado de Terror, y todas acaban en algo parecido a una dictadura &#8211; Cromwell, Bonaparte, Stalin-&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 30.&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Tomando esta definici&#243;n, Fitzpatrick establece la temporalidad de la Revoluci&#243;n Rusa como un proceso que se inicia en febrero de 1917 con la ca&#237;da del zarismo por la acci&#243;n de masas y termina en 1938 con el terror de las grandes purgas y la declaraci&#243;n de Stalin de que &#8220;el socialismo&#8221; se ha instaurado definitivamente en Rusia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Afirma Fitzpatrick: &#8220;Una revoluci&#243;n es un t&#233;rmino l&#243;gicamente equivalente al per&#237;odo de trastorno e inestabilidad que media entre la ca&#237;da de un viejo r&#233;gimen y la consolidaci&#243;n firme de uno nuevo. A fines de la d&#233;cada de 1920, los contornos permanentes del nuevo r&#233;gimen de Rusia a&#250;n deb&#237;an emerger&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, La Revoluci&#243;n Rusa, Buenos Aires, SXXI, 2005 (primera (&#8230;)&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para ella, la revoluci&#243;n, citando a Marx, &#8220;se devora a sus hijos&#8221;, y la reacci&#243;n del nuevo orden es su final preanunciado. Para la autora las grandes purgas que tienen lugar en los a&#241;os 1937-38 se explican como parte de este ciclo vital de toda revoluci&#243;n, y las mismas constituyen el &#8220;l&#237;mite&#8221; entre el ciclo revolucionario y el post revolucionario. Afirma, por un lado, que &#8220;se trata de un terror revolucionario por su ret&#243;rica, sus objetivos y su inexorable crecimiento&#8221; y, por otro, que &#8220;fue un terror totalitario en el sentido de que destruy&#243; a personas, no a estructuras&#8221;. Definitivamente, la autora concluye que &#8220;la historia de la revoluci&#243;n rusa necesita las grandes purgas, del mismo modo que la historia de la revoluci&#243;n francesa necesita del terror jacobino&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 15.&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para el pensamiento liberal-conservador la revoluci&#243;n, y especialmente aqu&#233;lla que se propone eliminar las desigualdades &#8220;reales&#8221; entre las clases, siempre termina en su contrario. Esto se debe a que &#8220;los revolucionarios son utopistas, poco realistas e inexpertos en materia de gobierno, sus instituciones y procedimientos son improvisados&#8221;, son &#8220;maniqueos y dividen el mundo en dos bandos&#8221;; de aqu&#237; que &#8220;terminar en desilusi&#243;n y decepci&#243;n est&#225; en la naturaza de los revolucionarios&#8221;. Ser&#225; una parte de estos desilusionados revolucionarios la que iniciar&#225; el camino de vuelta y, con m&#233;todos brutales, consolidar&#225; un nuevo orden de dominaci&#243;n. Pero para poder identificar revoluci&#243;n y reacci&#243;n la autora debe realizar dos operaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una primera operaci&#243;n es de ocultamiento del contenido social de las distintas fuerzas que emergen una vez conquistado el Estado obrero. Aqu&#237; la autora restringe el an&#225;lisis hist&#243;rico a los &#8220;discursos&#8221; profesados por los actores del drama. S&#243;lo de esta manera puede afirmar la existencia de un &#8220;discurso revolucionario&#8221; del stalinismo que apela a la hostilidad de clase bajo el apotegma de &#8220;luchar contra los enemigos de clase&#8221;, discurso emparentado con el imaginario del jacobinismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El jacobinismo o terror jacobino atac&#243; fundamentalmente a instituciones (&#8230;)&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Este an&#225;lisis es profundamente aleg&#243;rico, ya que en 1928 o en 1937-38 los &#8220;enemigos de clase&#8221; no eran la burgues&#237;a y la nobleza sino los oposicionistas, los obreros, los campesinos, los intelectuales y todo aquel sector de la propia burocracia que se interpusiera a la dominaci&#243;n de la casta estatal. Pasando por alto &#8220;qui&#233;n&#8221; era el &#8220;enemigo de clase&#8221;, Fitzpatrick toma el discurso de la burocracia para presentarlo como &#8220;continuidad&#8221; de la lucha emprendida por los bolcheviques y las grandes masas de obreros y soldados contra el antiguo r&#233;gimen zarista y la clase capitalista durante los primeros a&#241;os de la revoluci&#243;n y la guerra civil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una segunda operaci&#243;n se establece mediante la identificaci&#243;n del r&#233;gimen stalinista consolidado en 1938 con la conclusi&#243;n de la revoluci&#243;n y la constituci&#243;n de un orden pol&#237;tico estable. Los acontecimientos de 1989-91 dan por tierra con su hip&#243;tesis de que la revoluci&#243;n es el &#8220;per&#237;odo comprendido&#8221; entre el cambio radical y la consolidaci&#243;n de un nuevo r&#233;gimen (la dominaci&#243;n burocr&#225;tica en la URSS), ya que el stalinismo se mostr&#243; como un fen&#243;meno transitorio que o bien era derrotado por una revoluci&#243;n pol&#237;tica o conducir&#237;a a la restauraci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;Los Soviets: un r&#233;gimen pol&#237;tico para la nueva sociedad&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Lejos de identificar a la revoluci&#243;n como un proceso vir&#243;sico sobre un cuerpo enfermo donde la nueva sociedad, pasado el traumatismo, refuerza sus defensas, o de definirla como una catalizadora de &#8220;ideas poco realistas&#8221;, &#8220;utop&#237;as&#8221; de revolucionarios &#8220;maniqueos&#8221; y dem&#225;s adjetivos profesados por la autora, Marx identificaba en la revoluci&#243;n procesos de avance de la sociedad en los cuales el protagonismo de las masas y la din&#225;mica que &#233;stas imponen no puede ser soslayado. La identifica como impulsora del adelantamiento y el desarrollo de una &#233;poca dada. De aqu&#237; que viera que &#8220;las revoluciones de 1648 y 1789 no fueron simplemente revoluciones inglesa la una y francesa la otra, sino revoluciones ambas de estilo europeo. No representaron el triunfo de una determinada clase de la sociedad sobre el viejo orden pol&#237;tico, sino que proclamaron el orden pol&#237;tico de la nueva sociedad europea&#8221;. Por otro lado, aclara Marx, romp&#237;an las ilusiones evolutivas de la historia, de manera que &#8220;la revoluci&#243;n de 1648 fue el triunfo del siglo XVII sobre el siglo XVI; la revoluci&#243;n de1789, el triunfo del siglo XVIII sobre el siglo XVII. M&#225;s todav&#237;a que las necesidades de las partes del mundo en que acaec&#237;an, Inglaterra y Francia, estas revoluciones expresaban las necesidades del mundo de entonces&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Karl Marx, &#8220;La burgues&#237;a y la contrarrevoluci&#243;n&#8221;, en Karl Marx y Frederich (&#8230;)&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Partiendo de esto, podemos pensar la revoluci&#243;n rusa de 1917 como una de esas grandes revoluciones que contienen el doble sentido al que se refer&#237;a Marx: proclamar un &#8220;orden pol&#237;tico de la nueva sociedad&#8221; y ser expresi&#243;n universal de las necesidades de una &#233;poca. La Revoluci&#243;n Rusa emerge de las condiciones de la Primera Guerra Mundial y de la aspiraci&#243;n del proletariado y las masas oprimidas de terminar con los padecimientos del r&#233;gimen capitalista y la opresi&#243;n zarista. Desde el punto de vista de ser expresi&#243;n, concentraci&#243;n y adelantamiento del siglo XX, la Revoluci&#243;n Rusa viene a demostrar que la revoluci&#243;n es democr&#225;tica porque es socialista, enlazando as&#237; la experiencia del proletariado europeo del siglo anterior (de 1848 a la Comuna de Par&#237;s de 1871) con la expansi&#243;n de la revoluci&#243;n proletaria m&#225;s all&#225; de Europa. Es as&#237; expresi&#243;n universal de la nueva &#233;poca, ya que mostr&#243; que la clase trabajadora, junto a las masas oprimidas, pudo no s&#243;lo llegar al poder sino mantenerlo durante un per&#237;odo hist&#243;rico y transformar las relaciones de producci&#243;n, imponiendo a la democracia sovi&#233;tica como r&#233;gimen de dominaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los marxistas cl&#225;sicos consideraban que el orden pol&#237;tico conquistado era transitorio, y la madurez de las condiciones de la revoluci&#243;n socialista era pensada a partir de comprender la compleja unidad entre Rusia y las relaciones econ&#243;micas y de clase a escala mundial. As&#237;, el Estado obrero ruso era una fortificaci&#243;n enlazada al avance de la revoluci&#243;n internacional. A&#250;n habiendo eliminado jur&#237;dicamente a las clases propietarias a nivel nacional, el Estado obrero no pod&#237;a permanecer dentro de esas fronteras, sino que deb&#237;a avanzar en la alianza con el proletariado y las masas de las otras naciones para debilitar la dominaci&#243;n internacional del capital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Era un Estado que se basaba a&#250;n en la lucha de clases, y el socialismo s&#243;lo se pod&#237;a prefigurar program&#225;ticamente en medidas parciales que permitieran avanzar a la democracia sovi&#233;tica dentro de esta perspectiva general. En ese sentido, el multipartidismo sovi&#233;tico era una &#8220;anticipaci&#243;n&#8221; o, como Rosa Luxemburgo lo calific&#243;, una &#8220;anacron&#237;a&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Si bien Rosa Luxemburgo pronto abandona esta posici&#243;n cr&#237;tica respecto a la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. El ruso era un r&#233;gimen pol&#237;tico de democracia sovi&#233;tica a&#250;n cuando las bases sociales de esa misma democracia se encontraran en disputa con las propias condiciones rezagadas de la econom&#237;a rusa y con la dominaci&#243;n capitalista internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para poder comprender esta relaci&#243;n, no unilateralmente sino en toda su complejidad, hay que destacar las precisiones te&#243;ricas que Lenin ya establece en su libro El Estado y la revoluci&#243;n. En primer lugar, plantea all&#237; los fundamentos de c&#243;mo la teor&#237;a marxista, en su an&#225;lisis de las formas que adquiere la transici&#243;n al socialismo y el comunismo, se modifica frente al hecho de que la &#8220;dictadura del proletariado&#8221; es conquistada en un pa&#237;s rezagado como Rusia, algo que Marx hab&#237;a planteado s&#243;lo hipot&#233;ticamente. En segundo lugar, plantea de esta manera una distinci&#243;n esencial entre el contenido social del Estado obrero, desde el punto de vista de la conquista de nuevas relaciones sociales de producci&#243;n transitorias al socialismo, y la forma pol&#237;tica que adquiere esa &#8220;dictadura de clase&#8221; (en sentido amplio) desde el punto de vista de las instituciones pol&#237;ticas mediante las cuales el proletariado domina. As&#237;, Lenin planteaba que: &#8220;la esencia de la teor&#237;a de Marx sobre el Estado s&#243;lo la ha asimilado quien haya comprendido que la dictadura de una clase es necesaria, no s&#243;lo para toda sociedad de clases en general, no s&#243;lo para el proletariado despu&#233;s de derrocar a la burgues&#237;a, sino tambi&#233;n para todo el per&#237;odo hist&#243;rico que separa al capitalismo de la &#8216;sociedad sin clases', del comunismo. Las formas de los estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos esos estados son -bajo una forma o bajo otra, pero, en &#250;ltima instancia, necesariamente- una dictadura de la burgues&#237;a. La transici&#243;n del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas pol&#237;ticas, pero la esencia de todas ellas ser&#225;, necesariamente, una: la dictadura del proletariado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Vladimir Ilich Lenin, El Estado y la revoluci&#243;n, Buenos Aires, Ed. Pol&#233;mica, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La rep&#250;blica sovi&#233;tica (o democracia sovi&#233;tica) fue &#8220;la forma pol&#237;tica al fin descubierta&#8221; que adopt&#243; en Rusia la dictadura del proletariado como estad&#237;o necesario para la destrucci&#243;n de las relaciones sociales capitalistas. El proletariado, m&#225;s a&#250;n que la burgues&#237;a en su momento ascendente, necesita centralizar el poder pol&#237;tico en un nuevo tipo de Estado para avanzar en desarrollar las nuevas relaciones sociales mediante la expropiaci&#243;n de los capitalistas y terratenientes. Esto es as&#237; porque el proletariado no puede desarrollar estas nuevas relaciones en toda su amplitud durante un per&#237;odo prolongado &#8220;en los m&#225;rgenes&#8221; de la antigua formaci&#243;n social como s&#237; ocurri&#243; con las relaciones capitalistas bajo el feudalismo. Las posibilidades de ampliar, avanzar o retroceder en las formas pol&#237;ticas democr&#225;ticas de la dictadura del proletariado ten&#237;an que ver con el desarrollo de la revoluci&#243;n internacional, a la cual apostaban los bolcheviques, as&#237; como con los grados y fortaleza de la reacci&#243;n interna a las que estuviera sometido el poder sovi&#233;tico.&lt;br class='autobr' /&gt; La autora norteamericana, desde el punto de vista de su interpretaci&#243;n liberal, no toma en cuenta esta distinci&#243;n esencial entre r&#233;gimen social y r&#233;gimen pol&#237;tico que surge de la Revoluci&#243;n Rusa. Ella, cuando habla de &#8220;dictadura&#8221;, se refiere espec&#237;ficamente a la forma pol&#237;tica que adquiere el nuevo r&#233;gimen en sus inicios, ya que &#233;ste adopta medidas contrarias a la democracia formal que rige bajo la dictadura de la burgues&#237;a. El nuevo Estado obrero suprime la libertad pol&#237;tica de los partidos de la burgues&#237;a y los terratenientes, impone la censura en sus medios de prensa y difusi&#243;n y expropia sus propiedades y capital. Desde este &#225;ngulo es que la autora ubica la imposici&#243;n del r&#233;gimen pol&#237;tico de la dictadura de la burocracia sovi&#233;tica, del stalinismo, como continuidad del r&#233;gimen pol&#237;tico de la &#8220;democracia sovi&#233;tica&#8221; de la cual la burocracia es sepulturera. El punto de sutura de la revoluci&#243;n se encuentra as&#237; para el liberalismo ya en el inicio del proceso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para la autora, la revoluci&#243;n de 1905 es el modelo de revoluci&#243;n, ya que combina dos movimientos, uno de &#8220;elite&#8221; (la burgues&#237;a liberal) y otro de &#8220;masas&#8221;. Por el contrario, en febrero de 1917 la democracia liberal se ve encerrada en las contradicciones del &#8220;doble poder&#8221; que, seg&#250;n la autora, &#8220;se parec&#237;a mucho al vac&#237;o de poder&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 58.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Para &#233;sta coincidi&#243; la imposibilidad de la burgues&#237;a de aspirar a una salida independiente de las viejas clases dominantes y del proletariado, con determinadas tendencias antagonistas entre las masas que posibilitaron la imposici&#243;n de una &#8220;dictadura&#8221; por parte del Partido Bolchevique&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Respecto a la din&#225;mica de la revoluci&#243;n definida por Fitzpatrick que ve un (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Si bien reconoce que el bolchevismo es apoyado por la mayor&#237;a del proletariado de las ciudades y una minor&#237;a significativa en el campo en el momento de la toma del poder, la autora califica a la insurrecci&#243;n como &#8220;golpe de mano&#8221; de los bolcheviques en un momento de debilidad institucional (agrega por otro lado que fue &#8220;un acontecimiento carente de hero&#237;smo&#8221;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo del libro la autora identifica dos tendencias que terminan en la imposici&#243;n de una dictadura de elite sobre el proletariado y las masas rurales. La primera de estas tendencias es identificada en la pol&#237;tica de Lenin. Este, indica la autora, &#8220;tiende al unicato contra el multipartidismo&#8221;, de manera que &#8220;el acuerdo con los SR de izquierda es provisorio&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, op.cit., p&#225;g. 86-87.&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En base a su visi&#243;n pone en entredicho la posici&#243;n de Lenin contraria a la creaci&#243;n de una &#8220;burocracia estatal&#8221; separada del pueblo y de la necesidad de que los comunistas mantuvieran independencia de la administraci&#243;n del Estado, tal como hab&#237;a establecido en El Estado y la revoluci&#243;n. La autora objeta una porci&#243;n de incredulidad ya que &#8220;se daba por sentado que la organizaci&#243;n del partido se mantendr&#237;a independiente del gobierno y libre de toda funci&#243;n administrativa, tal como habr&#237;a ocurrido si los bolcheviques hubieran llegado a ser partido gobernante en un sistema pol&#237;tico multipartidario&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb17&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 115.&#034; id=&#034;nh17&#034;&gt;17&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda tendencia est&#225; relacionada con las caracter&#237;sticas de clase del r&#233;gimen de democracia sovi&#233;tica. As&#237;, la inclinaci&#243;n autoritaria &#8220;natural&#8221; del bolchevismo se ver&#225; reforzada por la instauraci&#243;n de un r&#233;gimen pol&#237;tico que basa su legitimidad en las masas explotadas. El intento de la clase obrera y el campesinado pobre, impulsados por el bolchevismo, de imponer su gobierno a trav&#233;s de los soviets, es una de las caracter&#237;sticas que posibilitar&#225; el desplazamiento de los idearios igualitaristas y democr&#225;ticos de los primeros tiempos hacia la dictadura totalitaria. Esta idea ser&#225; una constante en la argumentaci&#243;n de la autora. Fitzpatrick afirma que &#8220;los obreros y marineros sent&#237;an menos inclinaci&#243;n a la persuasi&#243;n que los intelectuales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb18&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 95.&#034; id=&#034;nh18&#034;&gt;18&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, lo cual facult&#243; al bolchevismo para adoptar medidas represivas y a consolidar la tendencia &#8220;persistente de subordinar los soviets al partido&#8221;, &#8220;tendencia&#8221; que se vio &#8220;reforzada por la guerra civil&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb19&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 116.&#034; id=&#034;nh19&#034;&gt;19&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. As&#237;, nuevamente, la autora debe afirmar, buscando las causas del autoritarismo sovi&#233;tico de los primero a&#241;os, que: &#8220;Bien puede ser que los rasgos autoritarios antiliberales, duros y represivos del partido hayan sido reforzados por el influjo de afiliados obreros y campesinos en 1917 y en los a&#241;os de la guerra civil&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb20&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 118.&#034; id=&#034;nh20&#034;&gt;20&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El impulso destructor del antiguo r&#233;gimen de parte del movimiento de masas en la Revoluci&#243;n Rusa fue impetuoso, precisamente porque la revoluci&#243;n, a instancia de los bolcheviques y con su impulso definitorio, sancion&#243; que el poder se encontraba ahora en manos de las masas. A la resistencia del viejo aparato administrativo, las masas le opusieron la conformaci&#243;n de nuevos centros de gobierno basados en los soviets locales. A la resistencia del viejo ej&#233;rcito, los soldados impusieron su completa disoluci&#243;n, como dec&#237;a Lenin, &#8220;con los pies&#8221;. Imaginemos un ej&#233;rcito completo y desmovilizado en plena guerra imperialista y con el pa&#237;s rodeado de ej&#233;rcitos enemigos. Esta idea revolucionaria no ser&#225; muy &#8220;acertada&#8221; para nuestra historiadora, pero como dec&#237;a Trotsky: &#8220;La revoluci&#243;n desde el punto de vista de la psicolog&#237;a de las masas, es una aplicaci&#243;n del criterio de la raz&#243;n a las tradiciones e instituciones heredadas&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb21&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le&#243;n Trotsky, &#8220;Qu&#233; sigue?&#8221;, en 1917. Escritos en la revoluci&#243;n, Buenos (&#8230;)&#034; id=&#034;nh21&#034;&gt;21&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Y esto es lo que hicieron los bolcheviques decretando la disoluci&#243;n de la gran propiedad terrateniente, del viejo ej&#233;rcito y del aparato de Estado de la autocracia mantenido por la &#8220;Rep&#250;blica de febrero&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los obreros, soldados y campesinos &#8220;racionalmente&#8221; hab&#237;an hecho gran parte del trabajo. En la etapa siguiente tuvo que surgir un nuevo ej&#233;rcito, y &#233;ste fue uno de los lugares donde una nueva &#8220;generaci&#243;n&#8221; de bolcheviques hizo sus primeras armas pol&#237;ticas. Paralelamente a este impulso, el gobierno tuvo que contar con la colaboraci&#243;n de los &#8220;antiguos especialistas&#8221;, mostrando cu&#225;n dificultoso era para los bolcheviques avanzar en mantener un nuevo orden revolucionario en un momento de particular aislamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El intento de que las masas ejercieran su gobierno por los soviets, posici&#243;n que es impulsada desde abril por el bolchevismo, y que en octubre se concretar&#225; mediante una alianza entre &#233;stos con los SR de izquierda, luego del a&#241;o 1918 ser&#225; una posici&#243;n sostenida en soledad. Ninguno de los partidos que apoyaron a las masas en su primer intento de gobierno, con excepci&#243;n del bolchevismo, mantuviera una oposici&#243;n leal al nuevo r&#233;gimen de los soviets&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb22&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky llama &#8220;bloque pol&#237;tico de octubre&#8221; a la alianza entre el (&#8230;)&#034; id=&#034;nh22&#034;&gt;22&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. En este hecho se reflejaban sin duda las concepciones e ideas que estos agrupamientos pose&#237;an en torno a cu&#225;les eran las tareas que deb&#237;a conquistar la Revoluci&#243;n Rusa, debate que atraves&#243; tambi&#233;n al Partido Bolchevique.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el caso de los SR de izquierda, dubitativos del impulso revolucionario, debieron atravesar los primeros meses de su experiencia revolucionaria como partidos integrantes del gobierno de coalici&#243;n con la burgues&#237;a, enfrascados en el &#8220;r&#233;gimen de la dualidad de poderes&#8221;. El impulso y radicalizaci&#243;n del campesinado pobre y sin tierra dio como resultado la divisi&#243;n del eserismo en un ala derecha y otra de izquierda. A su vez, la pol&#237;tica de los bolcheviques, que concentr&#243; la atenci&#243;n de gran parte de la poblaci&#243;n obrera de las ciudades, termin&#243; por arrastrar al ala izquierda a la participaci&#243;n en el gobierno revolucionario. Sin embargo, sus aspiraciones volv&#237;an una y otra vez a la idea de una coalici&#243;n de todos los &#8220;partidos socialistas&#8221;, incluidos los viejos mencheviques y SR de derecha. Idea &#233;sta enfrentada a aqu&#233;lla de gobierno de los soviets.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La posici&#243;n sostenida por los SR de izquierda ante la firma de la paz con Alemania en Brest-Litovsk marc&#243; el momento de ruptura y distanciamiento con el r&#233;gimen sovi&#233;tico&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb23&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Los SR de Izquierda quer&#237;an depositar sobre las espaldas del proletariado (&#8230;)&#034; id=&#034;nh23&#034;&gt;23&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, no por voluntad de Lenin o por sus tendencias al &#8220;unicato&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb24&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Durante la noche del 26 de octubre de 1917 Lenin invita a tres integrantes (&#8230;)&#034; id=&#034;nh24&#034;&gt;24&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La diferencia est&#225; dada para Lenin y Trotsky por la base social de la alianza o del multipartidismo: el gobierno de los soviets o la unidad de todos los &#8220;socialistas&#8221;, incluidos aqu&#233;llos que representaban la defensa de los intereses de la burgues&#237;a y los aliados por encima de los soviets y sus decretos ya conquistados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde el punto de vista de la alianza de clases interna, tenemos por un lado la ruptura del &#8220;bloque pol&#237;tico de octubre&#8221; que lleva, en el marco del inicio de la resistencia de las clases depuestas, a una restricci&#243;n de la democracia sovi&#233;tica. Por otro lado, uno de los elementos vitales que posibilita la extensi&#243;n o restricci&#243;n de las formas pol&#237;ticas democr&#225;ticas de la dictadura del proletariado para los bolcheviques ten&#237;a que ver con el desarrollo de la revoluci&#243;n internacional, particularmente con la revoluci&#243;n alemana a la cual apostaban. Ambos elementos, internos y fundamentalmente externos, ser&#237;an los que limitar&#225;n o potenciar&#225;n los grados de reacci&#243;n interna a los que estar&#225; sometido el poder sovi&#233;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este sentido, las afirmaciones que Fitzpatrick realiza sobre el per&#237;odo extenso de guerra civil, al cual estuvo sometido el r&#233;gimen sovi&#233;tico resultan desconcertantes y profundamente falsas. Ella plantea: &#8220;Al considerar la relaci&#243;n entre la guerra civil y el gobierno autoritario, debe recordarse que hab&#237;a una relaci&#243;n de reciprocidad entre los bolcheviques y el ambiente pol&#237;tico de 1918-1920. La guerra civil no fue un imprevisible acto de Dios en el que los bolcheviques no ten&#237;an responsabilidad alguna. Por el contrario, los bolcheviques se asociaron al enfrentamiento armado y la violencia en los meses que mediaron entre febrero y octubre de 1917; y como los l&#237;deres bolcheviques bien sab&#237;an antes de que ocurriera, su golpe de octubre fue percibido por muchos como una provocaci&#243;n directa a la guerra civil. La guerra civil ciertamente le dio al nuevo r&#233;gimen su bautismo de fuego, influenciando as&#237; su futuro desarrollo. Pero los bolcheviques se hab&#237;an arriesgado y tal vez incluso hab&#237;an buscado un bautismo de esa &#237;ndole&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb25&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;gs. 93-94.&#034; id=&#034;nh25&#034;&gt;25&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los bolcheviques no se hac&#237;an ilusiones sobre la posibilidad de un &#8220;tr&#225;nsito pac&#237;fico&#8221; al socialismo, y cre&#237;an certeramente que la resistencia de las clases enemigas impon&#237;a a la nueva clase dominante, el proletariado en alianza con los campesinos, aplastar tal resistencia mediante el poder armado. Si bien los bolcheviques part&#237;an de esta afirmaci&#243;n ampliamente comprobada, es err&#243;neo afirmar que &#8220;buscaron&#8221; y desearon el extenso y doloroso per&#237;odo de guerra civil (1918 a 1921). De hecho, consideraban certeramente que la revoluci&#243;n alemana, al romper el frente &#250;nico de Aliados-Entente que comenzaba a actuar en comunidad con las clases depuestas rusas contra el r&#233;gimen sovi&#233;tico, hubiera acortado y hecho infinitamente m&#225;s ben&#233;volo el per&#237;odo de guerra civil que tuvieron que atravesar. La hostilidad de la socialdemocracia alemana y sus habilidades para derrotar el ascenso de un gobierno de los consejos de obreros y soldados (dicho de paso mediante la guerra civil abierta contra el ala revolucionaria y las masas de obreros y soldados) termin&#243; en la derrota del proceso y en el fortalecimiento del frente imperialista contra los revolucionarios rusos. La apuesta bolchevique, y ligado a &#233;sta el avance o las restricciones de la democracia sovi&#233;tica, estaba enlazada a la din&#225;mica de la lucha de clases que un&#237;a la toma y defensa del poder obrero en Rusia con el desarrollo de la revoluci&#243;n en Alemania como efectivamente pas&#243;. Si triunfaba el poder obrero en ese pa&#237;s central de Europa, el tr&#225;nsito de la dictadura del proletariado al socialismo se facilitar&#237;a haci&#233;ndose menos cruenta la guerra civil y por lo tanto menos necesarias las restricciones a la democracia sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por el contrario, Fitzpatrick afirma que los bolcheviques &#8220;buscaron&#8221; la guerra civil para imponer un gobierno autoritario. Al ignorar concientemente la estrategia internacional de los bolcheviques la autora finalmente sentencia que el &#8220;poder autoritario&#8221; del r&#233;gimen se fundamenta en el deseo conciente de los bolcheviques, en su apelaci&#243;n a la violencia y a la guerra civil por fuera de toda consideraci&#243;n hist&#243;rica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien la historiadora aclarar&#225; que, a diferencia de Stalin, a Lenin no le interesaba tanto &#8220;la concentraci&#243;n del poder per se&#8221; sino qu&#233; clase social o alianza de clases detentaba ese poder, deduce de las circunstancias que atraviesa el poder de los soviets durante los primeros a&#241;os la tendencia que lleva por la &#8220;naturaleza&#8221; del Partido Bolchevique a determinar la &#8220;naturaleza&#8221; del r&#233;gimen pol&#237;tico que &#8220;consolida&#8221; la revoluci&#243;n: el stalinismo. Tal vez no haya partido pol&#237;tico en la historia del siglo XX que haya manejado las contradicciones de la sociedad y fundamentalmente de una sociedad atravesada por la crisis y la revoluci&#243;n de una manera tan &#8220;maniquea&#8221;, tan directa y voluntariamente programada por los &#8220;l&#237;deres&#8221;. Sin duda, en este cuento hay mucha tela stalinista. Sin embargo, como esta visi&#243;n del proceso no se puede sostener, nuevamente se debe buscar alg&#250;n sustrato social donde apoyar tales tendencias autoritarias. As&#237;, nuevamente es el intento de los trabajadores y los campesinos de generar sus propias instituciones y tradiciones pol&#237;ticas el que viene a reforzar la &#8220;naturaleza&#8221; autoritaria del partido, de su l&#237;der y del r&#233;gimen ideado a su &#8220;imagen y semejanza&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;La lucha de la burocracia &#8220;sovi&#233;tica&#8221; contra el Partido Bolchevique y la herencia de la revoluci&#243;n&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Ce&#241;ida la revoluci&#243;n a sucesivas convulsiones que dan como &#8220;resultado necesario&#8221; el establecimiento y consolidaci&#243;n de un dictador, la historiadora enumera las diversas fases de la lucha de la nueva burocracia sovi&#233;tica contra la revoluci&#243;n como sucesivas fases de la revoluci&#243;n misma. Tanto es as&#237; que denomina la &#250;ltima convulsi&#243;n como &#8220;la revoluci&#243;n de Stalin&#8221;. Bajo esta &#250;ltima agrupa el proceso de colectivizaci&#243;n forzosa iniciado en el a&#241;o 1928, la industrializaci&#243;n acelerada, la constituci&#243;n de los campos de trabajo forzado hacia fines de 1932-33 y las grandes purgas de 1937-38. Luego de estas sacudidas, la &#8220;sociedad sovi&#233;tica parece recobrar la calma&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ascenso de la burocracia &#8220;sovi&#233;tica&#8221; es explicado como una continuidad del bolchevismo, centralmente a trav&#233;s de la utilizaci&#243;n por parte del stalinismo de una &#8220;ret&#243;rica&#8221; y animosidad fundada en la &#8220;lucha de clases&#8221;. As&#237;, la colectivizaci&#243;n forzosa impuesta al campesinado se fundamenta en la &#8220;tradici&#243;n com&#250;n&#8221; de los bolcheviques de &#8220;desconfiar&#8221; de la peque&#241;o burgues&#237;a, de ver tras el nepista a un futuro capitalista. Por otro lado, el impulso &#8220;superindustrializador&#8221; emprendido por la burocracia de Stalin, luego de romper su bloque con los nepistas y un sector del Partido Bolchevique del per&#237;odo previo, es explicado como la imposici&#243;n de una &#8220;tradici&#243;n modernizadora&#8221; extendida entre los bolcheviques, llegando incluso a afirmar que para &#233;stos &#8220;el socialismo era igual a la sociedad industrial moderna&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb26&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g.143.&#034; id=&#034;nh26&#034;&gt;26&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Olvida la autora que si comparamos al stalinismo con la f&#243;rmula popularizada por Lenin que defin&#237;a al Estado obrero como &#8220;electrificaci&#243;n m&#225;s soviets&#8221;, el &#225;ngulo de la democracia sovi&#233;tica est&#225; ausente en la orientaci&#243;n &#8220;modernizadora&#8221; de la burocracia stalinista. Por su parte, Trotsky, quien hab&#237;a planteado un programa de industrializaci&#243;n en 1923, critica el giro &#8220;superindustrializador&#8221; del stalinismo, ya que &#233;ste se impon&#237;a no por medio de la democracia sovi&#233;tica sino por m&#233;todos burocr&#225;ticos y que por lo tanto, esta medida &#8220;no a&#241;ade nada nuevo al peso espec&#237;fico del proletariado dentro de la vida pol&#237;tica del pa&#237;s&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb27&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le&#243;n Trotsky, Stalin, Tomo II, Buenos Aires, Yunque, 1975.&#034; id=&#034;nh27&#034;&gt;27&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si la opci&#243;n patri&#243;tica de avanzar en la industrializaci&#243;n sin ayuda del &#8220;comercio exterior&#8221;, como hab&#237;a planteado Trotsky, fue la que finalmente se llev&#243; adelante, esto demuestra para la autora que el camino a recorrer por el r&#233;gimen, en una u otra de las opciones en pugna, compart&#237;a un imaginario com&#250;n tanto as&#237; como resultados similares&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb28&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La autora trae a colaci&#243;n que al inicio de los a&#241;os '20 en los debates en la (&#8230;)&#034; id=&#034;nh28&#034;&gt;28&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. De esta manera, las contiendas entre las &#8220;personalidades&#8221; del Partido Bolchevique son confinadas a simples luchas personales desestimando cu&#225;les eran las fuerzas sociales que estaban en disputa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Clarificar estos proyectos y el poder que hab&#237;an adquirido las fuerzas en conflicto era dificultoso para los marxistas en 1924. Pero, para la autora, que escribe su ensayo varias d&#233;cadas despu&#233;s, se trata de elaborar un discurso ideol&#243;gico que basa su fundamento en que las libertades conquistadas por las masas de obreros y campesinos pobres bajo la democracia sovi&#233;tica no eran tales, y que el proyecto marxista de erigir un Estado de transici&#243;n, una dictadura del proletariado, es sin&#243;nimo de restricci&#243;n de las libertades pol&#237;ticas y de dictadura totalitaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para establecer esta genealog&#237;a de la dictadura stalinista debe periodizar el tiempo de la reacci&#243;n como tiempo de la revoluci&#243;n. Sin embargo, Fitzpatrick especifica que el per&#237;odo stalinista es una etapa ubicada en el &#8220;l&#237;mite&#8221; entre ambos procesos, entre la revoluci&#243;n y la post revoluci&#243;n. Si la revoluci&#243;n es la intervenci&#243;n &#8220;racional&#8221; de las masas en la vida pol&#237;tica, si cada impulso de la revoluci&#243;n cont&#243; con su participaci&#243;n activa o se hizo sopesando su rol pol&#237;tico en el nuevo r&#233;gimen, &#191;c&#243;mo se puede definir aquel impulso que se hizo sin su apoyo y movilizaci&#243;n e incluso contra la participaci&#243;n de estas mismas masas?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El enfrentamiento entre revoluci&#243;n y contrarrevoluci&#243;n en el r&#233;gimen social impuesto por la revoluci&#243;n debe ser subsumido por Fitzpatrick recurriendo al argumento del car&#225;cter dual del stalinismo. De esta manera, la &#8220;revoluci&#243;n de Stalin&#8221; se compone de un impulso proveniente de una &#8220;revoluci&#243;n desde arriba&#8221; con elementos de una &#8220;revoluci&#243;n desde abajo&#8221;. Sin embargo, la primera argumentaci&#243;n, aqu&#233;lla de una transformaci&#243;n impuesta desde el aparato del Estado, es m&#225;s convincente que aqu&#233;lla del apoyo popular &#8220;desde abajo&#8221; que posee el stalinismo y del cual nos habla la autora. &#201;sta afirma: &#8220;El invierno de 1929-30 fue una &#233;poca de frenes&#237;, en la cual el &#225;nimo apocal&#237;ptico y la ret&#243;rica encendidamente revolucionaria del per&#237;odo realmente recordaba a la del &#8216;per&#237;odo heroico' previo, la desesperada culminaci&#243;n de la guerra civil y el comunismo de guerra en 1920&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb29&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 173.&#034; id=&#034;nh29&#034;&gt;29&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La autora encuentra, en la &#8220;prosa inflamada&#8221; de la burocracia y en el apoyo urbano a la colectivizaci&#243;n forzosa a la cual adher&#237;an los &#8220;j&#243;venes comunistas de la Komsomol&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb30&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Organizaci&#243;n de la juventud, en un inicio aut&#243;noma del Partido Comunista de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh30&#034;&gt;30&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, razones suficientes para clasificar los &#8220;movimientos convulsivos&#8221; de la sociedad rusa en la d&#233;cada del &#8216;30 como movimientos de una &#8220;revoluci&#243;n cultural&#8221; que terminar&#225; finalmente imponiendo los objetivos originarios de la Revoluci&#243;n de Octubre. Los fines expl&#237;citos de la Revoluci&#243;n de Octubre son as&#237; conquistados en el momento de mayor reacci&#243;n pol&#237;tica contra estos objetivos y los hombres y mujeres que los encarnaron.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta identidad supuesta entre los principios proclamados en 1917 y aqu&#233;llos de la d&#233;cada del &#8216;30 se cimientan para la autora en su interpretaci&#243;n del marxismo como un &#8220;esencialismo&#8221; de clase. Los bolcheviques promueven la idea de un Estado en manos de las clases explotadas, de un Estado con hegemon&#237;a de los trabajadores en unidad con los campesinos pobres. Este objetivo, para la autora, es el que finalmente se impone mediante &#8220;la revoluci&#243;n de Stalin&#8221;. Para ella es durante los a&#241;os &#8216;30 cuando la administraci&#243;n estatal es definitivamente conquistada, ya que &#8220;1/6 del personal administrativo eran, hac&#237;a 5 a&#241;os, obreros manuales&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb31&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 184.&#034; id=&#034;nh31&#034;&gt;31&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historiadora, de esta manera, indicar&#225; que &#8220;el prop&#243;sito de la &#8216;revoluci&#243;n cultural' era establecer la &#8216;hegemon&#237;a' comunista y proletaria, lo que en t&#233;rminos pr&#225;cticos significaba tanto afirmar el control del partido sobre la vida cultural como abrir la elite administrativa y profesional a una nueva cohorte de j&#243;venes comunistas y trabajadores&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb32&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem., p&#225;g. 180.&#034; id=&#034;nh32&#034;&gt;32&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La nueva generaci&#243;n de j&#243;venes comunistas estuvo dispuesta a enfrentar &#8220;pol&#237;ticas de confrontaci&#243;n cultural m&#225;s agresivas&#8221; (concretamente a imponer el reinado del silencio en las universidades y entre los j&#243;venes obreros). As&#237;, Fitzpatrick se apoya en la existencia del denominado &#8220;ej&#233;rcito cultural del Komsomol&#8221;, que profesaba una fuerte &#8220;ret&#243;rica antiburguesa y modernizante&#8221;, para deducir el &#8220;apoyo popular&#8221; al stalinismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La burocracia sovi&#233;tica, que ya en la d&#233;cada de los &#8216;30 hab&#237;a aplastado al proletariado primero, y luego al campesinado, tambi&#233;n deb&#237;a aplastar a los restos sobrantes de la &#8220;vieja guardia&#8221; bolchevique y a la antigua intelligentzia. A esta tarea se abocaron febrilmente los j&#243;venes stalinistas de la Komsomol. Lejos de los objetivos del bolchevismo de una democracia proletaria basada en los soviets y de un aparato de Estado donde la clase obrera (hasta una &#8220;cocinera&#8221;, dec&#237;a Lenin) pudiera cumplir tareas de administraci&#243;n, el ascenso de un sector de obreros y campesinos a las funciones estatales no agreg&#243; nada al peso espec&#237;fico que el proletariado cumpl&#237;a bajo el r&#233;gimen de la dictadura burocr&#225;tica. En realidad, el papel real jugado por los j&#243;venes de la Komsomol en las universidades (y el sistema de ense&#241;anza) as&#237; como en la administraci&#243;n estatal fue parte de la consolidaci&#243;n de una elite adicta a la burocracia. En ese sentido, &#8220;el ascenso del stalinismo marca la &#8216;paralizaci&#243;n te&#243;rica' de la inteligencia, incluso de aquellos que la apoyaban (a la revoluci&#243;n) pero no as&#237; a los bolcheviques, la tradici&#243;n de tolerancia de &#233;stos es destruida&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb33&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Boris Kagarlitsky, Los intelectuales y el estado sovi&#233;tico. De 1917 al (&#8230;)&#034; id=&#034;nh33&#034;&gt;33&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A trav&#233;s de esta serie de amalgamas entre la visi&#243;n y los objetivos pol&#237;ticos propuestos por los marxistas en la Revoluci&#243;n Rusa y el fen&#243;meno de reacci&#243;n, Fitzpatrick periodiza el calendario revolucionario. Enfrentando esta visi&#243;n lineal y superficial de la revoluci&#243;n, Trotsky, quien jug&#243; un rol protag&#243;nico en esta lucha, coloca las &#8220;convulsiones&#8221; que atraviesa el r&#233;gimen sovi&#233;tico como diversos momentos del ascenso de la reacci&#243;n termidoriana que concluye en la coronaci&#243;n de la burocracia sovi&#233;tica y la dictadura stalinista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, Trotsky establece tres tendencias, &#8220;puntos ideol&#243;gicos&#8221; en torno a los cuales se agruparon las distintas fuerzas pol&#237;ticas: &#8220;Eran tres en conjunto, y a su tiempo se suplieron y reemplazaron en parte unas a otras&#8221;. Su an&#225;lisis marxista trata de establecer las relaciones existentes entre representaciones ideol&#243;gicas y pol&#237;ticas, los &#8220;discursos&#8221; de los actores y las clases y fracciones de clase a los cuales est&#225;n asociados. De esta manera, no se conforma con el &#8220;ropaje&#8221; que gusta vestir la burocracia sino que penetra su cobertura y devela los intereses sociales reales de la sociedad en convulsi&#243;n. Devela la alegor&#237;a a la cual es propensa la burocracia sovi&#233;tica para penetrar en el an&#225;lisis marxista. El hecho de que haya sido un hombre del propio Partido Bolchevique el que haya personificado la reacci&#243;n no es un impedimento para aproximarse al fen&#243;meno de ruptura en el proceso revolucionario abierto por octubre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, tres nudos &#8220;ideol&#243;gicos&#8221; centrales fueron levantados en distintos momentos por distintas fracciones en pugna. El punto ideol&#243;gico central, el proceso de industrializaci&#243;n, es rechazado, en el a&#241;o 1923-24, por la alianza entre los &#8220;viejos bolcheviques&#8221;, la a&#250;n insegura burocracia sovi&#233;tica y los campesinos nepistas, cuyo basamento central era la posibilidad de adoptar una posici&#243;n autosuficiente respecto al progreso econ&#243;mico del socialismo&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb34&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;La alianza de los &#8220;triunviros&#8221;, Zinoviev, Kamenev y Stalin, de 1923-25 se (&#8230;)&#034; id=&#034;nh34&#034;&gt;34&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Esta alianza econ&#243;mica y pol&#237;tica inicial permiti&#243; a la burocracia sovi&#233;tica &#8220;quebrantar la resistencia de las masas obreras y a sus portavoces en la oposici&#243;n de izquierda&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb35&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Le&#243;n Trotsky, Stalin, op. cit&#034; id=&#034;nh35&#034;&gt;35&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. La alianza es inicial, lo que la obliga a oscilar. En esta lucha, un sector del Partido Bolchevique ayuda a la burocracia a aplastar al proletariado y descabezar su direcci&#243;n. El bolchevismo como partido revolucionario, dice Trotsky, se ha comenzado a &#8220;descomponer&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb36&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;S&#243;lo quienes se mueren en discusiones obtusas pueden pedir de un partido (&#8230;)&#034; id=&#034;nh36&#034;&gt;36&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En una segunda fase, la reacci&#243;n sobre la democracia sovi&#233;tica emprende su lucha contra sus antiguos aliados nepistas pero en funci&#243;n de asentar su propia &#8220;cuota en el reparto de la renta y el poder&#8221;. De aqu&#237; que deben hablar en nombre del &#8220;proletariado&#8221; para quebrar la resistencia de sus &#8220;antiguos&#8221; aliados. La burocracia sovi&#233;tica ve amenazada su propia existencia y mediante un giro brusco rompe con los campesinos nepistas y pega un salto violento a la &#8220;superindustrializaci&#243;n&#8221;, &#8220;por desgracia, predominantemente en el papel y en los discursos&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb37&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Idem.&#034; id=&#034;nh37&#034;&gt;37&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El segundo nudo ideol&#243;gico de la reacci&#243;n aparece expresado mediante una nueva alianza compuesta por un sector nacionalista del Partido Bolchevique y la burocracia sovi&#233;tica. &#8220;La campa&#241;a contra la teor&#237;a de la revoluci&#243;n permanente, carente de valor te&#243;rico intr&#237;nseco, sirvi&#243; de expresi&#243;n a una desviaci&#243;n conservadora nacionalista del bolchevismo&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb38&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Idem.&#034; id=&#034;nh38&#034;&gt;38&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Aqu&#237; Trotsky especifica que esta lucha se inici&#243; ayudada por la pol&#237;tica de autodefensa conservadora de la &#8220;vieja guardia bolchevique&#8221; encarnada por Zinoviev y Kamenev, pero pronto se volvi&#243; contra ella misma. As&#237;, ayudada inconscientemente por sectores revolucionarios se impuls&#243; la teor&#237;a del socialismo en un solo pa&#237;s. &#8220;Los viejos bolcheviques s&#243;lo despu&#233;s cayeron en la cuenta del proceso que se hab&#237;a iniciado&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb39&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Idem.&#034; id=&#034;nh39&#034;&gt;39&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trotsky define estos desplazamientos en las alianzas pol&#237;ticas, estos cambios en la base de sustentaci&#243;n del r&#233;gimen, bajo el concepto de &#8220;centrismo burocr&#225;tico&#8221;. Debajo de estas modificaciones se suceden dos giros, al primero de &#8220;ret&#243;rica&#8221; moderada y procampesino le sucede la prosa inflamada del tercer per&#237;odo y la industrializaci&#243;n. El primer giro termidoriano, indica Trotsky, se parece al termidor franc&#233;s: all&#237; la casta termidoriana se apoya en los campesinos acomodados para aplastar la masa revolucionaria de las ciudades, para descabezar al proletariado. La lucha contra el &#8220;jacobinismo&#8221; se impulsa no como lucha contra &#233;l sino como aniquilamiento de los &#8220;terroristas&#8221;, de &#8220;los monta&#241;eses&#8221;, al igual que la lucha contra el bolchevismo se lleva adelante como lucha contra el &#8220;trotskismo&#8221;, &#8220;obrerismo&#8221;, etc. La segunda fase del termidor, iniciada en 1927-28, es impulsada por la lucha descarnada de la burocracia sovi&#233;tica contra su antiguo aliado, la peque&#241;o burgues&#237;a rural. Aqu&#237;, dice Trotsky, terminan las analog&#237;as con el caso franc&#233;s, ya que las bases sociales de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica se hacen &#8220;intangibles&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La posici&#243;n dominante de la burocracia parte de parasitar los logros del estado obrero, las conquistas del proletariado sobre la sociedad capitalista. S&#243;lo manteniendo el &#8220;equilibrio&#8221; entre &#233;stas y los impulsos a la restauraci&#243;n capitalista directa, es que pod&#237;a la burocracia sostener su posici&#243;n y preservar sus privilegios de casta. En 1927, acompa&#241;ando las consecuencias de la catastr&#243;fica derrota de la revoluci&#243;n china, &#8220;la burocracia lleg&#243; a asustarse de su aislamiento, de su divorcio del proletariado. Sola no pod&#237;a derrotar al kulak, a la peque&#241;o burgues&#237;a, que hab&#237;a crecido y continuaba creciendo sobre la base de la N.E.P.; tenia que contar con la ayuda del proletariado. De ah&#237; su esfuerzo concertado por presentar su lucha contra la peque&#241;o burgues&#237;a, por los productos sobrantes y por el poder, como la lucha del proletariado contra las tentativas de restauraci&#243;n capitalista&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb40&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Ib&#237;dem, p&#225;g. 228.&#034; id=&#034;nh40&#034;&gt;40&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luego de estos giros sucesivos, indica Trotsky, surge el &#8220;bonapartismo burocr&#225;tico&#8221;. El momento de ascenso y consolidaci&#243;n del bonapartismo se basa, seg&#250;n Marx, &#8220;en la postraci&#243;n com&#250;n de los partidos antag&#243;nicos&#8221;. Sobre el descabezamiento de las clases enemigas &#8220;el r&#233;gimen pretoriano&#8221; impone el dominio de las armas sobre la sociedad&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb41&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;El bonapartismo, indicaba Marx analizando al Segundo Imperio Napole&#243;nico, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh41&#034;&gt;41&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Pero el caso ruso es un bonapartismo muy especial, ya que posee el control de toda la econom&#237;a en sus manos, de manera que el tercer punto ideol&#243;gico de la burocracia en su lucha contra el &#8220;trotskismo&#8221; se desarrolla como lucha contra la &#8220;nivelaci&#243;n y la igualdad&#8221;. Contra la tradici&#243;n &#8220;puritana&#8221; y &#8220;austera&#8221; de los bolcheviques se produce la transformaci&#243;n de la desigualdad social inevitable que persiste bajo un estado de transici&#243;n en desigualdad econ&#243;mica a favor de la casta burocr&#225;tica&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb42&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#8220;En 1932 el viejo principio comunista de &#8216;m&#225;xima del partido', en virtud del (&#8230;)&#034; id=&#034;nh42&#034;&gt;42&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las consecuencias sociales aparejadas por la colectivizaci&#243;n forzosa fueron impensadas y profundas. Sus repersecuciones en el campo generaron una primera corriente migratoria hacia la ciudad, especialmente entre los j&#243;venes, que ingresaron como mano de obra del impulso &#8220;industrializador&#8221; del primer plan quinquenal. Una segunda corriente migratoria se gener&#243; luego del fracaso de los planes de colectivizaci&#243;n en el campo, que hicieron descender la productividad del trabajo y originaron las hambrunas de 1932-33. Existi&#243; adem&#225;s la corriente inversa, obreros e intelectuales que hu&#237;an de la persecuci&#243;n de las ciudades hacia el campo o hacia las nuevas ciudades-f&#225;bricas implantadas por la planificaci&#243;n. Isaac Deutscher indica que en este momento de desplazamientos impuestos desde arriba la vieja clase obrera se ve reforzada por campesinos emigrados, mientras que los lazos de vida de &#233;stos son resquebrajados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, el bonapartismo burocr&#225;tico no s&#243;lo hab&#237;a descabezado al proletariado y a las fracciones directamente restauracionistas, sino que tambi&#233;n mediante su control sobre el conjunto de la sociedad, hab&#237;a desorganizado los lazos de solidaridad de clase m&#225;s elementales. De all&#237; su componente totalitario. De modo que: &#8220;En consecuencia, los cuadros de la vieja clase obrera se diluyeron en la masa marginal de aquellos campesinos que hab&#237;an perdido sus propias tradiciones, sus h&#225;bitos de trabajo y sus ideales sociales. En un pa&#237;s donde la poblaci&#243;n entera hab&#237;a sido convertida, hasta un punto considerable, en una masa desclasada, la burocracia quedaba como la &#250;nica fuerza socialmente organizada. El terror cumplir&#237;a el mismo papel sobre la intelligentzia que la colectivizaci&#243;n jug&#243; con el campesinado. La relativamente vieja intelligentzia fue reemplazada por una masa desclasada de &#8216;nuevos especialistas'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb43&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Boris Kagarlitsky, op. cit., p&#225;g. 119.&#034; id=&#034;nh43&#034;&gt;43&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es justo en este momento de ascenso del terror reaccionario cuando la autora plantea que se logra una nueva &#8220;inteligencia sovi&#233;tica&#8221; extra&#237;da de obreros y campesinos que llega a la administraci&#243;n del Estado y al gobierno, cumpliendo as&#237; los objetivos planteados por Lenin y el bolchevismo. Este es el momento fijado por la autora para cerrar el calendario revolucionario. Como vimos, el an&#225;lisis que hace Trotsky es mucho m&#225;s complejo que la secuencia lineal que traza la visi&#243;n liberal en la cual el stalinismo es la continuidad &#8220;necesaria&#8221; del bolchevismo, de manera tal que el primero lleva adelante &#8220;como su continuidad&#8221; los objetivos concientes del segundo. Un abismo se abre entre el desarrollo de la Revoluci&#243;n Rusa y el marco conceptual de la historiadora. Abismo que, como vimos a lo largo de esta nota, deja afuera la apreciaci&#243;n de la verdad hist&#243;rica en la revoluci&#243;n proletaria.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En el dossier &#8220;Rusia: del stalinismo a la restauraci&#243;n&#8221; indic&#225;bamos que la propia burocracia fue el principal agente de la restauraci&#243;n capitalista y que esto era &#8220;una posibilidad inscripta en el car&#225;cter contrarrevolucionario de la burocracia, que defendi&#243; &#8216;a su modo' las relaciones de propiedad establecidas por la revoluci&#243;n, era el principal agente interno a la restauraci&#243;n capitalista&#8221;. Indic&#225;bamos tambi&#233;n que &#8220;El car&#225;cter de los levantamientos de 1989-91 y sus consecuencias s&#243;lo puede comprenderse como el &#250;ltimo acto de un largo proceso de revoluciones pol&#237;ticas derrotadas que sacudieron los pa&#237;ses de Europa del este, combinado con retrocesos importantes de la clase obrera occidental ante el avance la ofensiva neoliberal&#8221;. Claudia Cinatti, &#8220;Del stalinismo a la restauraci&#243;n capitalista en la ex URSS. La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transici&#243;n al socialismo&#8221;, Estrategia Internacional N&#176; 22, noviembre de 2005.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Afirmaba Furet que el marxismo-leninismo &#8220;se prestigia por la liberaci&#243;n del hombre frente a la explotaci&#243;n capitalista, mientras por el otro se ve eximido de las obligaciones jur&#237;dicas de la democracia puesto que la emancipaci&#243;n econ&#243;mica l&#243;gicamente significa el ejercicio soberano de los derechos pol&#237;ticos mediante la dictadura del proletariado&#8221;. Fran&#231;ois Furet, La revoluci&#243;n en debate, Madrid, Encuentro, 2000.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Claudia Cinatti, Emilio Albamonte, &#8220;Trotsky y la democracia sovi&#233;tica. M&#225;s all&#225; de la democracia liberal y el totalitarismo&#8221;, Estrategia Internacional N&#176; 21, septiembre de 2004.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Las distintas posiciones de Trotsky en torno a esta pol&#233;mica pueden hallarse en: &#8220;Notas sobre la revoluci&#243;n y la contrarrevoluci&#243;n&#8221; (1925), &#8220;Estado obrero, termidor y bonapartismo&#8221; (1928), La revoluci&#243;n traicionada (1936) y Stalin (1940). Cristian Rakovsky aport&#243; a este debate en: &#8220;Los peligros profesionales del poder&#8221; (1928) y &#8220;Problemas de la econom&#237;a de la URSS&#8221; (1931).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Claudia Cinatti, &#8220;Del stalinismo a la restauraci&#243;n capitalista en la ex URSS. La actualidad del an&#225;lisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transici&#243;n al socialismo&#8221;, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Crane Brinton, soci&#243;logo norteamericano, ha incursionado en la comparaci&#243;n entre la revoluci&#243;n inglesa, americana, francesa de 1789 y rusa de 1917 ya que en ellas la revoluci&#243;n consigue un primer triunfo y luego la restauraci&#243;n del orden. S&#243;lo la revoluci&#243;n norteamericana no sigue este ciclo com&#250;n. Crane Brinton, Anatom&#237;a de la Revoluci&#243;n, M&#233;xico, FCE, 1991 (primera edici&#243;n en ingl&#233;s 1938).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 30.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, La Revoluci&#243;n Rusa, Buenos Aires, SXXI, 2005 (primera edici&#243;n en ingl&#233;s 1994), p&#225;g. 14.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 15.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El jacobinismo o terror jacobino atac&#243; fundamentalmente a instituciones personificadas como &#8220;enemigos del pueblo&#8221;, la Iglesia y el antiguo clero, las clases acomodadas de la nobleza e incluso a la propia burgues&#237;a. En un primer momento se bas&#243; en el terror plebeyo y atac&#243; todos los s&#237;mbolos de poder, en un segundo momento comenz&#243; su ataque a los sectores m&#225;s izquierdistas del pueblo, los sans culottes, iniciando as&#237; su momento de declinaci&#243;n. Sin embargo, el terrorismo jacobino ofici&#243; de profundizador de los avances de la revoluci&#243;n burguesa incluso contra los intereses inmediatos de la burgues&#237;a. &#191;Qu&#233; nuevas relaciones sociales hizo avanzar el &#8220;terror stalinista&#8221;? Las grandes purgas sirvieron para proclamar una nueva ciudadan&#237;a sovi&#233;tica basada en la desigualdad econ&#243;mica, dando derechos pol&#237;ticos a las viejas clases dominantes y concentrando el poder en la nueva casta burocr&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Karl Marx, &#8220;La burgues&#237;a y la contrarrevoluci&#243;n&#8221;, en Karl Marx y Frederich Engels, Las revoluciones de 1848. Selecci&#243;n de art&#237;culos de la &#8220;Nueva Gaceta Renana&#8221;, M&#233;xico, FCE, 1989, p&#225;g. 218.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Si bien Rosa Luxemburgo pronto abandona esta posici&#243;n cr&#237;tica respecto a la relaci&#243;n que los bolcheviques establec&#237;an entre democracia parlamentaria (Asamblea Constituyente) y democracia de clase (los Soviets) su an&#225;lisis es &#250;til a la hora de pensar c&#243;mo los bolcheviques romp&#237;an las relaciones mec&#225;nicas establecidas entre la base econ&#243;mica y social nacional y el programa pol&#237;tico internacional del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Vladimir Ilich Lenin, El Estado y la revoluci&#243;n, Buenos Aires, Ed. Pol&#233;mica, 1975, p&#225;g. 47.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 58.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Respecto a la din&#225;mica de la revoluci&#243;n definida por Fitzpatrick que ve un primer momento donde priman los elementos moderados y un segundo de radicalizaci&#243;n. Engels dec&#237;a: &#8220;Toda revoluci&#243;n tiene por destino que la uni&#243;n de las diferentes clases, que en cierto sentido es condici&#243;n necesaria de toda revoluci&#243;n, no pueda subsistir mucho tiempo (&#8230;) Precisamente este r&#225;pido y pasional desarrollo del antagonismo entre las clases en los viejos y complicados organismos sociales hace que la revoluci&#243;n sea un poderoso agente del progreso social y pol&#237;tico, y precisamente ese continuo y r&#225;pido crecer de los nuevos partidos acorta la experiencia de las masas&#8221;. Frederich Engels, Revoluci&#243;n y contrarrevoluci&#243;n en Alemania, Obras Escogidas, Buenos Aires, Cartago, 1987.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, op.cit., p&#225;g. 86-87.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb17&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh17&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 17&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;17&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 115.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb18&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh18&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 18&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;18&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 95.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb19&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh19&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 19&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;19&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 116.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb20&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh20&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 20&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;20&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 118.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb21&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh21&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 21&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;21&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le&#243;n Trotsky, &#8220;Qu&#233; sigue?&#8221;, en 1917. Escritos en la revoluci&#243;n, Buenos Aires, Ediciones del IPS. CEIP &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb22&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh22&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 22&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;22&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky llama &#8220;bloque pol&#237;tico de octubre&#8221; a la alianza entre el bolchevismo, los SR de izquierda y el anarquismo, alianza que se enfrent&#243; al gobierno provisional y se proclam&#243; a favor del poder de los consejos en octubre de 1917. Ver Le&#243;n Trotsky, C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n, Buenos Aires, CEIP &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb23&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh23&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 23&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;23&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Los SR de Izquierda quer&#237;an depositar sobre las espaldas del proletariado ruso la tarea que s&#243;lo correspond&#237;a al proletariado internacional. Contrarios a la firma de una paz por separado con Alemania, a la cual consideraban una &#8220;traici&#243;n&#8221; y una &#8220;capitulaci&#243;n ante el imperialismo alem&#225;n&#8221; utilizaron los recursos del r&#233;gimen sovi&#233;tico, del cual eran parte, para perpetrar un acto terrorista contra el embajador alem&#225;n en Petrogrado. Luego de este acto sigui&#243; una insurrecci&#243;n de los SR contra el Comit&#233; ejecutivo de los soviets. El r&#233;gimen sovi&#233;tico sofoca el levantamiento y el partido eserista de izquierda es ilegalizado, sus dirigentes apresados como acto de autodefensa del Estado obrero. Ver a este respecto el discurso emitido por Trotsky en la sesi&#243;n conjunta del Soviet de obreros y campesinos en el mes de julio de 1918. Para Trotsky este actitud rompe el &#8220;bloque pol&#237;tico de octubre&#8221; y deja en soledad a los bolcheviques en el poder. &#8220;La Sublevaci&#243;n&#8221; en Le&#243;n Trotsky, C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n, op. cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb24&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh24&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 24&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;24&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Durante la noche del 26 de octubre de 1917 Lenin invita a tres integrantes de los SR de izquierda a participar de la discusi&#243;n del Comit&#233; Central de los bolcheviques. All&#237; les propone integrar en com&#250;n el nuevo gobierno, cuesti&#243;n que los eseristas rechazan. De esta manera Lenin es partidario de un &#8220;gobierno s&#243;lo de los bolcheviques&#8221;. El Comit&#233; Ejecutivo del Soviet, despu&#233;s de octubre, es integrado por ambos partidos (106 representantes bolcheviques y 25 de los SR de izquierda). Tanto la integraci&#243;n del Congreso Campesino al Comit&#233; Ejecutivo del Gobierno de los Soviets como la disoluci&#243;n de la Constituyente es un acuerdo de ambas corrientes. El III Congreso de los Soviets, que vota &#8220;La declaraci&#243;n de los derechos del pueblo trabajador&#8221; en enero de 1918, est&#225; integrado por 707 delegados: el 62%, 441 delegados pertenec&#237;an a los bolcheviques, 266 pertenec&#237;an a los SR de izquierda (48%).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb25&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh25&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 25&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;25&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;gs. 93-94.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb26&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh26&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 26&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;26&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g.143.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb27&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh27&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 27&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;27&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le&#243;n Trotsky, Stalin, Tomo II, Buenos Aires, Yunque, 1975.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb28&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh28&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 28&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;28&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La autora trae a colaci&#243;n que al inicio de los a&#241;os '20 en los debates en la militancia comunista era Trotsky y no Stalin el &#8220;candidato a Bonaparte&#8221;. Su carisma, popularidad y rol en la revoluci&#243;n lo predispon&#237;a a un papel clave en una supuesta dictadura carism&#225;tica. El bolchevismo era propenso a pensar las contradicciones de la Revoluci&#243;n Rusa y a ver sus tendencias en lucha, en esos momentos el &#8220;papel dominante&#8221; de Stalin era impensado.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb29&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh29&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 29&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;29&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 173.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb30&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh30&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 30&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;30&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Organizaci&#243;n de la juventud, en un inicio aut&#243;noma del Partido Comunista de la URSS, sufri&#243; r&#225;pidamente la influencia de los giros que tom&#243; el r&#233;gimen sovi&#233;tico. Esto se expres&#243; claramente en la lucha contra el peso que Trotsky ejerci&#243; sobre los j&#243;venes en un inicio. Luego de las purgas contra los oposicionistas la organizaci&#243;n sufri&#243; un cambio en su composici&#243;n y el n&#250;mero de sus adeptos. Por ejemplo a partir de 1925 se incit&#243; a la afiliaci&#243;n masiva, se redujo el per&#237;odo de &#8220;prueba&#8221; de sus postulantes y se impuls&#243; la adhesi&#243;n de j&#243;venes campesinos, perdiendo el car&#225;cter obrero y urbano que en un inicio pretendi&#243; poseer. Ver E.H. Carr, El socialismo en un solo pa&#237;s (1924-1926), Vol. 2, Madrid, Alianza Editorial, 1975.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb31&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh31&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 31&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;31&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Sheila Fitzpatrick, op. cit., p&#225;g. 184.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb32&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh32&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 32&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;32&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem., p&#225;g. 180.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb33&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh33&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 33&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;33&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Boris Kagarlitsky, Los intelectuales y el estado sovi&#233;tico. De 1917 al presente, Buenos Aires, Prometeo, 2006. Por otro lado Trotsky llama a la Komsomol de los a&#241;os &#8216;30, la &#8220;juventud dorada&#8221; del stalinismo, haciendo una analog&#237;a con la juventud dorada del movimiento nazi en Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb34&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh34&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 34&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;34&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;La alianza de los &#8220;triunviros&#8221;, Zinoviev, Kamenev y Stalin, de 1923-25 se fundamenta en la defensa de las pol&#237;ticas de liberalizaci&#243;n centrada en la posibilidad de acumular de sectores del campesinado ruso. En 1925 Zinoviev y Kamenev rompen con su postura anterior y la alianza de Stalin se realiza con Bujarin quien cree que la NEP es el fundamento de la econom&#237;a socialista. En 1928 Stalin romper&#225; con Bunjarin e impulsar&#225; el Primer Plan Quinquenal.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb35&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh35&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 35&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;35&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Le&#243;n Trotsky, Stalin, op. cit&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb36&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh36&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 36&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;36&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;S&#243;lo quienes se mueren en discusiones obtusas pueden pedir de un partido pol&#237;tico que sojuzgue y elimine los factores, mucho m&#225;s poderosos, de masas y clases hostiles a &#233;l. La limitaci&#243;n del partido como instrumento hist&#243;rico se manifiesta por el hecho de que al llegar a cierto punto, en un determinado momento, comienza a disgregarse. Bajo la influencia de presiones internas y externas se resquebraja y agrieta, y sus &#243;rganos comienzan a atrofiarse. Iniciado este proceso de descomposici&#243;n, lentamente al principio, en 1923, su ritmo aument&#243; r&#225;pidamente&#8221;. Le&#243;n Trotsky, Stalin, op. cit., p&#225;g 282.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb37&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh37&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 37&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;37&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Idem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb38&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh38&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 38&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;38&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Idem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb39&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh39&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 39&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;39&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Idem.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb40&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh40&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 40&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;40&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Ib&#237;dem, p&#225;g. 228.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb41&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh41&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 41&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;41&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;El bonapartismo, indicaba Marx analizando al Segundo Imperio Napole&#243;nico, debe &#8220;representar al Estado en su antagonismo con la Sociedad&#8221;, o como dir&#225; en El 18 brumario de Luis Bonaparte: &#8220;refleja con esplendor el antagonismo entre el poder del Estado y la sociedad&#8221;. Ver Maximilien Rubel, Karl Marx devant le bonapartisme, Par&#237;s, Mouton, 1960, p&#225;g. 50.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb42&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh42&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 42&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;42&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#8220;En 1932 el viejo principio comunista de &#8216;m&#225;xima del partido', en virtud del cual un miembro, con independencia de su cargo en la jerarqu&#237;a, no pod&#237;a ganar m&#225;s que un obrero cualificado fue eliminado, como sucedi&#243; tambi&#233;n con otros residuos del igualitarismo inicial&#8221;. Moshe Lewin, El Siglo Sovi&#233;tico. &#191;Qu&#233; sucedi&#243; realmente en la Uni&#243;n Sovi&#233;tica?, Barcelona, Ed. Cr&#237;tica Barcelona, 2006, p&#225;g. 111.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb43&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh43&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 43&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;43&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Boris Kagarlitsky, op. cit., p&#225;g. 119.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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